6 cosas que puedes hacer (y 6 que no debes hacer) para ser más divertido al hablar en público

¿Has notado que cuando haces reír a tu publico parece que el mensaje llega mucho más claro y que ellos se relajan y son más receptivos a recibir tu mensaje?

Tal vez lo gracioso no te salga natural y siempre termines enredandote en situaciones incomodas al lanzar un chiste o un sarcasmo del que nadie se rió.

El libro Charlas TED escrito por Chris Anderson quien es director de la fundación TED que se dedica a producir contenido a través de conferencias, nos brinda estos 6 consejos sobre lo que podemos hacer, y lo que definitivamente no deberías hacer, para ser más graciosos al hablar en público:

1. Cuenta anécdotas que tengan relación con el tema, en las que le humor aparezca como algo natural. El mejor humor se basa en la observación de las cosas que ocurren a tu alrededor, que después se exageran o combinan.

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2. Ten a mano un comentario gracioso por si metes la pata, el sistema audiovisual falla o el señalador láser no funciona. El publico también ha pasado por situaciones parecidas, y te ganaras tu comprensión al momento.

3. Incluye humor en los elementos visuales que presentes. También puedes usarlo creando un contraste entre lo que dices y lo que muestras. Ahí, las posibilidades de reír son muchas.

4. Recurre a la sátira, diciendo lo contrario de lo que piensas y, acto seguido, revela tus intensiones, aunque se trate de algo muy difícil de hacer.

5. El calculo de los tiempos es básico. Si se da un momento para la risa, debes darle una oportunidad para que llegue al publico. Tal vez debas armarte de valor y detenerte un instante. Y hacerlo de manera que no parezca que estas pidiendo el aplauso.

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6. Muy importante: si no eres una personas graciosas, no intentes serlo. Haz la prueba de tu vis cómica con familiares o incluso amigos, o incluso colegas. ¿Se ríen ellos? Si no, cambia lo que pensabas decir, o sácale mas punta.

Peligros (incluso en manos de personas que han recibido el don de la comicidad):

1. Comentarios groseros y términos ofensivos. No vayas por ahí: esto no es un monologo en una sala de fiestas a altas horas de la madrugada.

2. Las rimas u otras composiciones poéticas supuestamente graciosas.

3. Los juegos de palabras.

4. El sarcasmo.

5. Alargarse mucho.

6. Todo intento de humor basado en la religión, la etnia, la identidad de genero, la política. Tal vez los integrantes de esas comunidades puedan usarlo; quienes no forman parte de ellas, definitivamente, no pueden.

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