*Por M. S. Rao para Addicted 2 Success.
En un mundo impulsado por el rápido crecimiento tecnológico y la competencia constante, muchas personas, sin saberlo, sacrifican la alegría por los logros profesionales y económicos.
Nos apresuramos a progresar, a menudo persiguiendo piedras preciosas y dejando atrás las joyas. Creemos que si nos esforzamos hoy, la felicidad llegará mañana; sin embargo, esa promesa rara vez se cumple.
El doctor Tal Ben-Shahar, destacado experto en Psicología Positiva y autor de bestsellers como «Más Feliz: Aprende los Secretos de la Alegría Diaria y la Plenitud Duradera» y «En Busca de la Perfección», ofrece un modelo que desafía esta mentalidad.
Conocido como «El Modelo de la Hamburguesa», su marco de trabajo divide la búsqueda de la felicidad en cuatro arquetipos: Nihilismo, Hedonismo, la Carrera de Ratas y la Felicidad Verdadera, revelando cómo nuestras decisiones diarias influyen en nuestro bienestar emocional.
Contenido
El nihilismo se sitúa en el cuadrante inferior izquierdo del modelo de Ben-Shahar. Los nihilistas han perdido la fe tanto en el presente como en el futuro. No experimentan alegría ni propósito, se sienten atrapados en la resignación. La vida se siente como una serie de movimientos sin sentido en lugar de momentos de plenitud.
En resumen: Los nihilistas han dejado de creer que la felicidad es posible y, como resultado, dejan de buscarla.
El cuadrante inferior derecho representa el hedonismo, donde la atención se centra exclusivamente en el placer presente y rápido.
Los hedonistas viven el momento, buscando comodidad y emoción sin pensar en las consecuencias a largo plazo y generalmente sin pensar en lo que sus actos pueden causar en las vidas de los demás. Aunque sus vidas puedan parecer despreocupadas, a menudo carecen de desafíos, dirección y satisfacción profunda.
En resumen: El placer solo, sin propósito, pierde rápidamente su esencia, llevando a vidas que en el largo plazo serán tristes y sin un propósito claro y definido.
En el cuadrante superior izquierdo se encuentra la carrera de ratas, quizás el arquetipo más identificable hoy en día. Este es un concepto que había popularizado el mentor de finanzas Robert Kiyosaki, y que demuestra cómo las personas están constantemente atiborradas por pendientes diarios sin entregar, por tratar de llegar a fin de mes con su salario, pero sin tener un sistema y una dirección clara que los haga disfrutar el presente y al mismo tiempo tener una proyección de futuro.
En este caso, la felicidad se pospone para el futuro. Las personas sacrifican la alegría del presente, creyendo que todo dará sus frutos «algún día». Pero una vez que se alcanza una meta, otra la reemplaza inmediatamente, sin dejar espacio para la satisfacción genuina. En resumen: El corredor de la carrera de las ratas persigue la felicidad sin cesar, pero nunca la alcanza.
El cuadrante superior derecho representa la verdadera felicidad, el equilibrio ideal entre disfrutar el presente y planificar el futuro con sistemas claros de acción y liderazgo. Este arquetipo refleja atención plena, gratitud y propósito: vivir el momento sin perder de vista las metas significativas. Este es el modelo que siguen los verdaderos y grandes líderes de todos los niveles. Cuando no se sacrifica la felicidad presente, se puede experimentar una dirección clara de propósito y sentido que lleva a las personas a experimentar una felicidad auténtica.
En resumen: La verdadera felicidad es tanto un viaje como un destino: disfrutar del proceso mientras se avanza hacia el crecimiento.
El mundo actual se mueve más rápido que nunca. La línea entre el trabajo, la ambición y la vida personal se difumina.
Los padres dedican poco tiempo a los hijos, lo que deja vacíos emocionales que a menudo conducen a la confusión, la soledad o incluso la rebelión. Los padres mayores se sienten abandonados mientras las generaciones más jóvenes persiguen el éxito.
En esta búsqueda incesante, corremos el riesgo de olvidar por qué corremos. El verdadero éxito no se trata de ser más listos o ricos que los demás. Se trata de encontrarle sentido a la vida. La vida es un regalo, y debemos aprender a equilibrar la presión con el placer, la velocidad con la calma para que valga la pena.
En resumen: La felicidad es un viaje, no un destino.
La felicidad no se encuentra en la riqueza, la fama ni el estatus; se encuentra en el equilibrio. Mucha gente ve la felicidad como un fin, pero en realidad es un medio para vivir una vida plena.
Cada momento que pasamos esperando la alegría es un momento de alegría perdida. Como nos recuerdan innumerables pensadores y psicólogos, la verdadera felicidad reside en el viaje, en estar plenamente presente hoy mientras alimentamos la esperanza en el mañana.
Así que vive conscientemente. Deja atrás el pasado que no puedes cambiar y el futuro que no puedes predecir. Encuentra ese equilibrio perfecto entre la ambición y la satisfacción, la presión y el placer, el hoy y el mañana.
Porque la felicidad no es algo que se persigue, es algo que se elige y que se vive cada día con las elecciones que estamos tomando en este preciso instante.
Con información de Addicted 2 Success.
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