Las dos cosas que deberías evitar para ser un MEJOR LÍDER

22 de julio de 2019
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Hace varios años, mi amigo, Dave Anderson, lanzó su libro, Up Your Business: 7 pasos para arreglar, construir o mejorar su organización. Recuerdo que lo leí con entusiasmo, e incluso desarrollé una enseñanza sobre algunas de las lecciones más importantes que aprendí del libro.

Dave ha presentado tantas buenas ideas, y quiero compartir una de ellas, que se me ha pegado todos estos años.

Cuando se trata de liderazgo, hay dos cosas que todo líder debe evitar como a la plaga:

La ignorancia y la arrogancia

Estas son dos de las peores posturas que un líder podría adoptar, y ambas tienen resultados destructivos para cualquier gerente o equipo. Lo que las hace tan devastadoras es que son elecciones intencionales por parte del director, una decisión voluntaria de vivir y liderar como un “sabelotodo”.

La ignorancia es el resultado de una decisión intencional para limitar tu aprendizaje. Es la opción de ignorar los libros nuevos, evitar las conferencias y la capacitación, o descartar el criterio y los puntos de vista de los miembros de tu equipo. Si bien algunos líderes son sinceros acerca de su ignorancia, se sienten felices de declarar que saben lo que es mejor a pesar de la evidencia de lo contrario, muchos de ellos eligen la ignorancia en silencio simplemente optando por no crecer.

La arrogancia resulta de la decisión de permanecer ignorante. Con ello estás duplicando la opción de restringir tu crecimiento y declararte de alguna manera mejor que los demás debido a tus limitaciones. Cuando los líderes deciden continuar con las prácticas ineficientes o ineficaces mientras les dicen a los demás cómo mejorar, ese es el colmo de la arrogancia.

Los líderes arrogantes se parecen mucho al niño que lanzaba una pelota de béisbol al aire mientras declaraba confiadamente: “¡Soy el mejor bateador del mundo!”, solo para oler la bola. Y luego levantó la pelota, la miró por un momento y entonces declaró: “¡Soy el mejor lanzador del mundo!”

Los antídotos contra la ignorancia y la arrogancia son la curiosidad y la humildad, que sirven como catalizadores gemelos para el crecimiento personal.

Los líderes que son curiosos buscan intencionalmente nueva información, lo que los conduce a novedosas ideas, y los lleva a mejores y nuevas formas de ver el mundo.

Los gerentes que son humildes tienen la idea de que no son perfectos, y nadie espera que lo sean; por lo tanto, se dan permiso para buscar siempre la mejora.

El crecimiento en nuestros negocios o en nuestros equipos siempre estará ligado al desarrollo que experimentamos personalmente como líder. Es la Ley de la tapa, y tiene graves consecuencias para el director que la ignora: cuando nos posicionamos como líderes, todos los que trabajan para nosotros se quedan en la meseta.

Cuando crecemos como líderes, experimentamos una mayor autoestima, una mayor capacidad para el riesgo innovador, una pasión renovada y abrimos la tapa de nuestra gente.

Evita la ignorancia, salta sobre la arrogancia y verás todo transformado por esas decisiones. Personas que crecen, gente que se está desarrollando, y empresas saludables! Si deseas llevar tu negocio o tu equipo al siguiente nivel, llévate allí tú primero.

Vía | John Maxwell

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