¿Por qué Amway esta a la vanguardia tecnológica en sus campos de cultivo en Brasil?

Aumentar la productividad ahorrando agua y otros recursos están entre los principales objetivos de los productores brasileños. En la producción de acerola de la Hacienda Amway Nutrilite de Brasil, ubicada en el noroeste de Ceará, esas metas ya son realidad.

Utilizando la tecnología de irrigación inteligente “gota a gota”, de la empresa israelí Netafim, la propiedad logró ahorrar 100 litros de agua por planta por día. Según el supervisor agrícola de riego de la Hacienda Amway Nutrilite de Brasil, Tiago Souza, actualmente se aplican 20 litros por planta, distribuidos en cuatro irrigaciones diarias, de 30 minutos cada una.

“Esta tecnología consiste en tubos goteadores que conducen el agua hasta la raíz, proporcionando la cantidad ideal de agua y, también, por medio de la misma irrigación lleva los nutrientes a la planta.”, explica, Cristiano Jannuzzi, gerente agronómico de Netafim.

Irrigación inteligente

Tradicionalmente, la azucarera se desarrolla y produce satisfactoriamente en clima tropical y subtropical, necesitando de 1200 y 1600 mililitros anuales de lluvias bien distribuidas. Sin embargo, en la caatinga, donde se ubica la hacienda Nutrilite, la pluviosidad media anual es de 600 mililitros solamente, haciendo de la irrigación algo indispensable en la región.

En la Hacienda Amway Nutrilite de Brasil, la mayor productora de acerola orgánica del mundo, el sistema de goteo inteligente fue implantado en 2013, inicialmente en un área experimental. Aunque las plantas tienen sólo cuatro años, el resultado de la producción llegó a 32 kg por planta, contra 18 kg por planta alcanzado en el sistema de microaspersión bajo la copa de los árboles. Es importante recordar que las acerolas alcanzan la cumbre de la productividad sólo en la fase adulta, con aproximadamente cinco años de edad.

Además, datos de Embrapa resaltan que el goteo dentro de los cultivos de acerola permite la reducción del espaciamiento entre las plantas, obteniendo mayor productividad. Pero, además de la ganancia en la producción, el menor espaciamiento también reduce el costo de implantación de la tecnología.

“En el goteo no hay tantas ‘pecinas’, la malla de tubería generalmente es de menor diámetro, la presión de servicio es la mitad de los demás sistemas y el bombeo, consecuentemente, es menor. Los costos de mantenimiento, en comparación con la aspersión y la microaspersión, son gigantescos”, dice Tiago.

Economía de energía

Otro punto que llama la atención en la propiedad es el ahorro de energía y de máquinas en las capillas, una vez que la tecnología de goteo se encuentra debajo del suelo. “Donde teníamos tres motobombas, hoy sólo funciona una y con menos tiempo”, cuenta el supervisor de riego.

Pero las ventajas no sólo se sitúan en el campo de la economía o la productividad. Tiago cuenta que hubo una mejora en la calidad de vida de los empleados. En cuanto a la ergonomía y la forma de trabajo de las personas, la ganancia fue muy grande. Constantemente recibíamos quejas de dolores en los brazos y en la espalda, tanto debido a la fuerza ejercida, como la gran cantidad de cortes y saltos del sistema que exigían el agachamiento constante de las personas. Pero en el goteo esos problemas prácticamente se extinguieron“, dice.

Vía | SFAgro

¿Te gustó este artículo?
Inscríbete en el newsletter para recibir más artículos como este.

Opinar