Cada año, los resultados de las compañías de venta directa que cotizan en bolsa ofrecen una visión clara del estado del sector y nos ayudan a entender su dinamismo así como lo que está en juego para el canal. En 2025, quedó evidente que estas empresas ya no avanzan en la misma dirección: mientras algunas lograron crecer gracias a innovación de productos, expansión internacional o mayor productividad de sus distribuidores, otras enfrentaron caídas por la reducción de sus redes y una demanda irregular. En pocas palabras, no todas las empresas de venta directa se comportan de la misma manera.
También se observó una gran diferencia en rentabilidad: desde empresas que generan apenas unos millones hasta otras que superan los 400 millones de dólares. Esto refleja un cambio importante: el crecimiento en ventas ya no es suficiente. Hoy, factores como la ejecución, el compromiso de los distribuidores y la relevancia del producto son los que realmente determinan el éxito.
Entre los resultados más destacados, Herbalife mostró señales de recuperación con un leve crecimiento y mejor estabilidad operativa, mientras que Nu Skin tuvo uno de los años más difíciles, con una caída cercana al 14% debido a la disminución de su base de distribuidores. USANA creció, pero impulsada principalmente por su negocio directo al consumidor, lo que muestra una transición hacia un modelo híbrido.
Otras empresas como Nature’s Sunshine y Betterware de México lograron resultados sólidos gracias a disciplina operativa y mejoras en productividad, siendo esta última una de las de mayor crecimiento. Coway también destacó por su expansión internacional y diversificación de productos, mientras que Zinzino fue el caso más sobresaliente, con un crecimiento excepcional impulsado por expansión global y adquisiciones.
En contraste, compañías como Mannatech y Natural Health Trends siguen enfrentando dificultades para recuperar su base de distribuidores, lo que limita su crecimiento. LifeVantage, aunque creció en cifras anuales, mostró señales de desaceleración a lo largo del año.
En conjunto, 2025 fue un año de contrastes: las empresas con propuestas de valor claras y redes activas lograron avanzar, mientras que las que no han logrado reactivar su campo siguen rezagadas. El sector ya no se mueve como un bloque, y el crecimiento ahora depende de la capacidad de ejecutar bien las tareas en cada momento y en cada espacio.
Un caso llamativo fue BODi, cuya salida del modelo tradicional de venta directa provocó una fuerte caída en ingresos, lo que evidencia el papel clave que juega una red de distribuidores comprometida en la generación de la demanda y la fidelización de los clientes.
En resumen, 2025 dejó una lección clara: en la venta directa actual, el crecimiento no está garantizado como lo estuvo en el pasado. Debe construirse a partir de productos relevantes y reales, una red activa y motivada, así como con una ejecución consistente en la que la creatividad y el dinamismo de las compañías pueda sostenerse en el largo plazo.
Vía | Direct Selling News.
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