¿Qué me enseñaron 12 presos sobre hablar en público y el poder de la conexión humana?

El día en que fuí a una prisión empezó como la mayoría de los días.  Bueno. Tal vez de hecho no.

La Correccional Richard J. Danovan es una prisión para hombres al Este de San Diego, y la cercanía de esta con la ciudad crea un fuerte contraste entre las dos. El interno que actuaba como maestro de ceremonia anuncio a los visitantes: “Ustedes son ahora miembros oficiales de esta amada comunidad de encierro”.

Los internos, muchos de quienes no han hablado a nadie más que a sus compañeros y a los guardias desde su encarcelamiento, sonrieron amablemente a los visitantes mientras entraban al salón de convenciones. Los internos, vistiendo sus más finos uniformes, estaban genuinamente felices de ver a la multitud que llegaba.

Una orquesta tocó varias canciones mientras los conferencistas se preparaban. Un prisionero condenado a cadena perpetua nunca había escuchado música en vivo antes. “Suena como las aves y los ángeles” dijo.

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Me senté entre la audiencia nerviosamente esperando la conferencia. Y a medida que la gente hablaba entre sí fui golpeada por el abrumador sentimiento de que a pesar de nuestras múltiples diferencias teníamos mucho en común.

Barry, quién se sentó al lado mío, me dijo que todo lo que él quería hacer cuando saliera dentro de cuatro años era ayudar a la gente. El planeaba hacerse a un lado de la carretera y arreglar las llantas descompuestas de los conductores. La otra persona que se sentó al lado mío me pregunto si estaba familiarizada con el trabajo de la escritora Brene Brown, y me agradeció por darle recetas para ensaladas y hacerle “sentir humano”.

Aquí hay algunas de las lecciones que sus historias me enseñaron. Como ser humano, como conferencista de TEDx, y como firme creyente en el poder de la conexión humana.

Conecta con tu audiencia

Criado en una granja, Lionell observó a su padre matar conejos. Su padre podría golpearlo con un látigo si él se portaba mal y el único consuelo de Lionell era un pony de la granja.

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Cuando Lionell veía a su padre  matar conejos el se sentía aliviado de sentir una intensa tristeza por la muerte de los conejos, que su padre no sentía. Una noche él encontró a un conejo que estaba enfermo. El conejo se acogió al refugio de Lionell, pero su padre lo hizo dejarlo afuera en la tormenta de la noche. El conejo no sobrevivió.

En la prisión Lionell sucumbió a la fiebre del Valle. Por siete días el tuvo enfermeras revisándolo cada 15 minutos, era la primera vez desde los animales de su infancia que el sentía amor.

“No fue la medicina, sino el amor lo que me curó” Lionell nos dijo.

La historia de Lionell nos habla de la importancia de la conexión humana, de cuánta diferencia hace. Conecta con tu audiencia, cuenta tus experiencias personales, tu audiencia sentirá empatía y te recordará.

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Conecta contigo mismo.

Cuando Stephen subió al escenario nos dijo: “Hace unos momentos ni siquiera sabía si era capaz de hacer esto”.

Encarcelado sin beneficio de fianza cuando él tenía solamente 19 años, Stephen pronto se sintió apático y sin sentido de propósito. El sentía que no podía contribuir de manera positiva a la sociedad.

Stephen decidió hacer un plan. Él quería salir de ser un observador a ser un participante de su propia vida. Todo él tiempo se la pasaba leyendo y mejorándose a sí mismo. Hoy está a solo dos cursos de su cuarta licenciatura y ayuda a otros internos a alcanzar sus propios objetivos educativos.

¿Qué es lo que la historia de Stephen nos enseña? Sé vulnerable frente a ti mismo. Ponte a ti mismo en el escenario y enfréntate a ti mismo.  La charla TED de Brene Brown enfatiza en el poder de la vulnerabilidad y en la necesidad de vencer la vengüerza de esa vulnerabilidad. Brown nos dice que la vergüenza en nuestra propia vulnerabilidad nos desconecta de nuestros interlocutores.

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Acepta tu vulnerabilidad y úsala para conectar. La audiencia sentirá empatía hacia ti.

Conecta con tu mensaje.

John sabía exactamente lo que él quería decirnos. Él tenía un padre alemán y una madre mexicana, y su padre odiaba a su madre por ser mexicana. Los estereotipos y prejuicios de este simple hecho llegaron a definir gran parte de su vida.

John se unió a una banda en donde encontró los sentidos de identidad y de unidad que perdió en su proceso de crianza.  Pero no fue hasta al entrar a prisión que él empezó a mirar debajo de esos estereotipos y por primera vez empezó a ver a la gente realmente.

“Estoy nervioso”, John empezó, “Porque yo nunca he hablado a un grupo de personas positivas nunca antes. La gente en prisión quiere herir a otras personas por que ellas hieren”.

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Para John, su mensaje trascendió su nerviosismo. Como la estrategia de Mónica Lewinsky para superar sus nervios durante su charla TED, John sabía que lo que tenía que decir era más importante que el miedo que estaba sintiendo.

Una vez que conectas con tu mensaje y crees en este, la resolución de entregar tu mensaje acabará con cualquier incertidumbre que tengas.

Este artículo fue escrito por Fia Fasbinder para Inc.com 

Vía| Inc 

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