5 rasgos que te ayudan a ser más RESILIENTE

3 de mayo de 2019
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¿Qué es lo que hace que una persona persevere en circunstancias difíciles mientras que otras se deshacen? 

¿Qué individuos ingresarán y completarán su entrenamiento de Navy SEAL y cuáles abandonarán?

En el Concurso Nacional de Ortografía, ¿qué estudiantes avanzarán en la competencia y cuáles se quedarán?

¿Qué maestros en áreas difíciles seguirán enseñando al final del año y mejorando los resultados de aprendizaje para sus estudiantes y cuáles renunciarán?

Estas son algunas de las preguntas que hacen los investigadores que estudian la resistencia. Es un tema importante en varios frentes:

En primer lugar, vivimos en un mundo en el que hay una reducción constante de personal, dimensionamiento de los derechos y zozobra. La resiliencia es y será el diferenciador en el manejo de lo que se nos presente. En segundo lugar, lo único que se mide en la escuela como un indicador del éxito futuro es el coeficiente intelectual, pero sabemos por observación y experiencia que llegar a la cima depende de algo más que tu capacidad para aprender de manera rápida y fácil. La resiliencia es el caracterizador.

Paul LeBuffe , MA, del Centro Devereux, da conferencias sobre la importancia de desarrollar la resiliencia en los niños. Su éxito en la vida depende de ello. Es un gran activo tener una cierta cantidad de CI, inteligencia social, buena apariencia y salud física, pero la característica que sigue subiendo a la cima es la capacidad de recuperación, la pasión y la perseverancia para llegar al éxito a largo plazo.

Entonces, la pregunta no es principalmente: “¿Qué tan alto es tu coeficiente intelectual?”  Según Angela Duckworth, académica, psicóloga y autora de libros más distribuidos, la pregunta debería ser: “¿Quién tiene éxito aquí y por qué?”

Lo que  no  sabemos es cómo instruir a los demás y mantener a la gente motivada a largo plazo. Pero lo que    sabemos es que el talento no es lo que nos hace valientes.

Las personas con resiliencia muestran algunos rasgos comunes. Aquí hay cinco que deberíamos estar enseñando:

1. Tienen el final en mente

Las metas pequeñas son buenas, pero el panorama general te mantiene energizado y galvanizado. Tener “la gran victoria” en mente alimenta tu resiliencia cuando la rutina diaria comienza a desgastarte. Empieza con el fin en mente y sigue imaginando el panorama general. Esto aumentará tu capacidad de perseverar.

2. Se deshacen de las distracciones

A veces, nuestra capacidad de perseverar no es directamente un problema de resiliencia sino de distracción. Las cosas adicionales pueden hacer un número en nuestra “medida de resistencia”. Demasiadas salidas, pasatiempos, reuniones y proyectos embotan nuestra determinación. Eliminar lo extraño fortalece nuestra capacidad de recuperación. Es bueno salir de lo menor, así que no lo haremos más.

3. Se ven a sí mismos como perseverantes

Esto es sobre nuestro estilo de pensamiento. Todos nosotros hemos desarrollado hábitos de proyectos que afectan la forma en que nos vemos a nosotros mismos, a nuestro mundo y a nuestro futuro. Estos estilos de ideas pueden ser beneficiosos. El lado oscuro es que podrían desviarnos al informarnos mal de lo que está sucediendo. Se amplifica durante altos niveles de estrés, incertidumbre y ambigüedad. Algunas de estas creencias son limitantes. Comprender las implicaciones positivas y negativas de tu pensamiento te permitirá verte a ti mismo de manera diferente cuando te sientas tentado a renunciar. Tu precisión y flexibilidad aumentan y te ayudan a generar más soluciones.

4. Tienen una mentalidad de crecimiento

La capacidad de aprender no es fija. Puedes cambiar con esfuerzo. A los jóvenes se les debe enseñar sobre la plasticidad del cerebro, y cómo crece cuando se le desafía. Si se les muestra que el cerebro es una entidad fija (como lo implican algunas evaluaciones), desarrollan una actitud derrotista de “¿Por qué molestarse?” Y “¿Para qué sirve?”  Con una mentalidad de crecimiento, es más probable que perseveren cuando encuentren un fracaso Todos debemos entender que el fracaso no es una condición permanente.

5. Ponen las cosas en perspectiva

El catastrofismo crea una trampa viciosa. Aumenta la ansiedad, lo que a su vez disminuye nuestra capacidad para superar los desafíos que enfrentamos. Nos deja estupefactos. ¿Y si pudiéramos pasar menos tiempo preocupándonos por reducir la ansiedad? Los peores escenarios y los temores no son cosas fáciles de ignorar, pero las personas resilientes los escriben, y así pueden tratarlos de manera realista y prudente.

El mundo se está volviendo más turbulento, y nuestra resiliencia será probada. ¿Qué harás para adaptarte, sobrevivir y prosperar?

Vía | Success

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