Cómo saber si tienes a VAMPIROS que ABSORBEN la ENERGÍA de tu grupo

2 de septiembre de 2019
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Como líderes, siempre estamos escuchando a algunos de nuestros distribuidores quejarse por el hecho de no tener prospectos con los que puedan hablar. Por supuesto, ellos insisten en que no es su culpa.

Todas nuestras conversaciones con los quejumbrosos perpetuos, a los que se les considera unos codiciosos que piden bienestar y que lo único que hacen es absorber toda la energía en nuestro grupo, son algo como esto:

Quejumbroso: “Oh, Dios mío. El mundo no es justo. En este momento no tengo ningún prospecto con el que pueda hablar sobre la oportunidad de negocio”.

Nosotros: “Pero, ¿otros distribuidores si tienen prospectos para hablar?”

Quejumbroso: “Sí, otros distribuidores en el grupo si tienen muchos prospectos para hablar del negocio. Esto es tan injusto, ¿no te parece?”.

Nosotros: “Cuéntame sobre los distribuidores que si tienen prospectos. ¿Ellos tienen el mismo plan de compensación que tú?

Quejumbroso: “Por supuesto que tienen el mismo plan de compensación. Todos hacemos parte de la misma compañía”.

Nosotros: “¿Y todos ellos comercializan los mismos productos que tú distribuyes?”

Quejumbroso: “Claro que sí. Todos tenemos los mismos productos para distribuir”.

Nosotros: “¿Y ellos viven en la misma ciudad que tú?”

Quejumbroso: “Sí, algunos de estos afortunados distribuidores que tienen muchos prospectos con los que hablar, incluso viven en mi vecindario”.

Nosotros: “¿Pero los distribuidores que dices que son afortunados, tienen mejor clima laboral que tú?”

Quejumbroso: Por supuesto que no. Allí todos tenemos el mismo ambiente laboral”.

Nosotros: “Hmmm, entonces, ¿estos afortunados distribuidores encuentran sus prospectos aquí en la ciudad?”

Quejumbroso: Sí, claro. Ellos siempre encuentran todos los buenos prospectos en diferentes lugares de esta ciudad. Yo no puedo encontrar buenos prospectos en ningún lado. Todos con los que hablo son unos perdedores, flojos, demasiado ocupados y simplemente odian o no les interesa el mercadeo en red”.

Nosotros: “Entonces, el ambiente en el que están es exactamente igual entre tú y esos afortunados distribuidores. La misma compañía, el mismo plan de compensación, los mismos productos para distribuir, la misma ciudad, el mismo clima laboral, el mismo grupo de personas para prospectar… todo es exactamente lo mismo. Entonces, debe haber alguna diferencia entre ellos y tú. ¿Qué piensas que pueda ser?”

Quejumbroso: “Uh, no lo sé. ¿Y te conté sobre el terrible momento que tuve para llegar a la reunión de hoy? El tráfico se complicó por un accidente, mi auto se calentó en exceso y los desvíos estaban abarrotados. Alguien debería arreglar las carreteras. Alguien debería contratar a una persona profesional para hacer un mejor trabajo. Alguien debería investigar por qué hay tantos accidentes en la ciudad…”

Nunca es culpa del distribuidor

Nuestro distribuidor simplemente no lo entiende

Todo es exactamente igual entre el exitoso distribuidor “afortunado” y el que es un llorón, excepto

El distribuidor

Miedo, ¿no es así?

Es difícil imaginar por qué el distribuidor que se lamenta de todo no ve el lado positivo del mercadeo en red. Todos los factores son exactamente iguales, excepto la persona.

El exitoso distribuidor “afortunado” simplemente aprendió a “decir y hacer” algo diferente, y eso produjo resultados positivos.

Vía | Big Al Books

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