4 formas sencillas de marcar la diferencia para mejorar el mundo

Cuando das, desarrollas una mejor perspectiva, tranquilidad y aprecio por la vida.

7 de octubre de 2020
Foto: Envato Elements

Érase una vez, te despertaste y decidiste convertirte en el héroe de tu propia historia. Decidiste que lo que tienes que decir importa. Resolviste que lo que tenías que dar podría marcar la diferencia. Y pensaste que podías mejorar este mundo. Habría un final feliz.

Ese héroe está en todos nosotros.

A veces, puedes olvidar cuánto tienes que ofrecer. Incluso la buena acción más pequeña tiene un efecto dominó. Cuando das, desarrollas una mejor perspectiva, tranquilidad y aprecio por la vida. Dejas de concentrarte en todos tus problemas cuando sales y ayudas a los demás. Asumes tareas que otros pueden no tener ganas de hacer. Muestras amabilidad en los lugares que la necesitan. No pasas por alto a nadie ni a nada a tu alrededor. Siempre hay algo que puedes hacer para ayudar.

La clave es comenzar donde te encuentras. Y una vez que comiences a ayudar a los demás, querrás hacerlo una y otra vez. Hay un estudio de 2012 donde los investigadores encontraron que al reflexionar sobre las formas en que uno había ayudado a otro, los motivó a querer apoyar a más personas. Entonces, contribuir con los demás es un poco adictivo. Disfrútalo.

La buena noticia es que es excelente para la salud y reduce el estrés aumentando la esperanza de vida, haciéndote sentir bien y más feliz cada día. Si eres mejor, no se sabe en qué se beneficiará el mundo de ti. Y a veces, ese bien vuelve a tu lado.

1. Voluntariado

El voluntariado no es solo una forma de ayudar a otros y marcar la diferencia, sino que sirve a tu alma. Simplemente te sientes mejor cuando haces el bien a los demás. Tienes la oportunidad de elevar a tu comunidad y entrar en una situación que arroje luz sobre las soluciones. Das esperanza, y cuando eso sucede, también te sientes mejor contigo mismo. El mundo puede ser un poco mejor porque lo atravesaste.

Encuentra una causa. Ubica una organización. Busca un interés. Tómate la responsabilidad de hallar oportunidades para marcar la diferencia. Puedes ofrecerte como voluntario y abogar por los problemas que se abordan en una oportunidad. Puedes invertir. Las herramientas están al alcance de tu mano: una búsqueda rápida en línea te llevará a muchas cosas. ¡Hacer el bien nunca fue tan fácil!

Estos son solo algunos lugares donde puedes buscar oportunidades de voluntariado:

Para una búsqueda continua de oportunidades de voluntariado, intenta buscar en Idealist.

También hay muchos otros sitios para encontrar oportunidades. Consulta tus organizaciones locales y encuentra algunas que te necesiten.

Además puedes iniciar tu organización, unidad o evento. Siempre hay personas que buscan involucrarse, por lo que puedes encontrar ayuda. Compara un poco, obtén algunas ideas que te motivarán. ¡Este es tu momento!

2. Encuentra tu vocación

Tu vocación es lo que te cautiva. Ya sea ayudando a otros o logrando algo, tus metas te brindan una vida mejor. Y tu vida toca al mundo haciéndolo mejor también.

No hay nada que no puedas hacer y lograr. Pero muchas personas se quedan estancadas en algún lugar de la vida. En el camino, los valores, las prioridades o incluso las personas incorrectas pueden interrumpir la vocación de tu vida. Es fácil distraerte y perder el rumbo.

Tu vocación se compone de vivir tus principios y tomar acción en tus planes. Es algo que todo el mundo tiene, pero no todos están a la altura. Es posible que tengas una meta en mente que te propusiste lograr.

Entonces, ¿cómo encuentras tu vocación? Bueno, ¿qué es algo que no puedes vivir sin hacer? Es como comer, respirar el aire, simplemente natural. Es lo que más quieres, incluso si otros te dicen que no lo hagas.

Cuando encuentras tu vocación, comienza a contribuir. Y ese aporte afecta a todos. Un fuego que se inició en ti puede avivar llamas en quienes te rodean. Obtienes inspiración para otros. Te despiertas cada mañana listo para salir y sabes que puedes hacerlo porque, después de todo, eres el héroe de tu historia.

La vocación puede ser un trabajo, una bondad, un estatus, un logro, una inversión, un regalo, una acción, una perspectiva, cualquier cosa que te dé satisfacción.

Entonces descubres que no estás solo. Sales de tu zona de confort, de tu pequeña burbuja para ayudar a los demás. Te das cuenta que sí importas. Lo que haces por el mundo importa, aunque sea un poco. Todo importa.

No te sientas derrotado por no haber inventado la próxima gran cosa o por no tener una fama o influencia absoluta. Si hiciste una buena acción hoy como parte de tu vocación, estás moviendo montañas. Y eso cambia el mundo.

3. Altruismo

Tu mejor yo es cuando te sueltas del yo: eres desinteresado.

Según Psychology Today, el altruismo requiere sacrificio. Puede haber un costo por ser amable, pero el altruismo es lo que cambia el mundo. El altruismo es una actitud. Es una afirmación de valor y objetivos para mejorar el mundo y las personas que te rodean. Es ayudar a otros cuando más lo necesitan.

Es satisfactorio en sí mismo porque no estás buscando una recompensa. La compensación es saber que la forma en que tratas a las personas dejará una sonrisa en sus rostros y marcarás la diferencia. Pero a veces, no puedes ver los beneficios de lo que comienzas.

“Una sociedad se hace grande cuando los ancianos plantan árboles a cuya sombra nunca se sentarán”. —Proverbio griego

Puede que no sepas por dónde empezar. Comienza por plantar una semilla. Una semilla de bondad que puede crecer con el tiempo, estés ahí para verla o no. De ahí saldrá un árbol gigante: una gran experiencia, una buena conexión, una increíble solución.

Una pequeña semilla de bondad se convierte en un árbol que ofrece sombra a todos. Es posible que no obtengas la sombra en tu vida, pero te alegrarás de saber que fuiste el plantador. Esa es la belleza del altruismo.

No necesitas esperar para empezar a ser altruista. Solo tienes que ser amable. Amabilidad, amor, compasión, apoyo, comprensión: estas son las herramientas que usa una persona altruista y todas vienen de adentro.

No necesitas entrenamiento formal para volverte altruista. Solo tienes que anteponer a alguien o algo más grande que tú mismo a tus intereses. Tienes que moverte hacia cosas que iluminan el mundo cuando hay tanta oscuridad.

La próxima vez que te cruces con ese extraño, salúdalo. Cuando le preguntes a alguien cómo está, agrega “¿Cómo estás, REALMENTE?” Cuando hagas cola y pagues la compra de alguien o simplemente un café, di “Solo pague” con un guiño.

Cuando eliges ser amable con una persona, le das la vuelta al día y ellos lo pagarán. Así de poderoso es el altruismo: hace que todos quieran difundir el buen sentimiento que les diste. La bondad es contagiosa, ¡en el buen sentido!

4. Comparte tu historia

Tu papel en este mundo no es insignificante. Ocupas espacio, se te permite opinar. Tu historia puede ser lo único que ayude a otra persona a superar luchas similares. Tu dolor puede ser el punto de referencia de alguien sobre cómo sobrevivir. Tus pasiones pueden ser lo único que salva una vida.

Sí, salva una vida. Compartir tu historia puede salvar una vida. Eso es porque, al final del día, la gente necesita esperanza. La esperanza es la razón detrás de los grandes actos de bondad y amor en este mundo. Se puede dar esperanza a través de las dificultades que has enfrentado.

¿Qué has pasado que te haya impactado de alguna manera? ¿Qué lecciones aprendiste? ¿Cómo lo superaste? ¿Cómo fue la curación? ¿Qué has logrado desde entonces?

Mira tu historia; tienes todo lo que necesitas para cambiar el mundo. Tu propia historia hará del mundo un lugar mejor. Puedes compartirlo como desees: un blog, un artículo, un video, una entrevista, un libro, un discurso o simplemente algo que compartas entre tú y otra persona.

Como quieras hacerlo, depende de ti. Se necesitará vulnerabilidad y coraje, pero vale la pena porque, por otro lado, encontrarás personas que pueden identificarse y necesitan conocer tus razones para aguantar. Tu capacidad de recuperación puede ser un motivador. De esa manera, te conviertes en mentor.

Las vidas cambiarán solo porque te admiran. ¡Es un poder increíble! Y es tuyo para usar en cualquier momento. Simplemente ábrete, no te preocupes por ser perfecto. Bienvenidos los defectos. Bienvenidos los fracasos. Todas son herramientas para aprender y crecer.

Si deseas marcar la diferencia, comienza por ver el valor en tu propia historia. Empieza por usar lo que ha pasado para cambiar el mundo. Cuando lo hagas, encontrarás a otros siguiendo tus pasos. Puedes ser el líder.

¿Qué es más motivador al usar nuestras experiencias negativas para un impacto positivo? Si no puedes cambiar el pasado, utilízalo. No lo descartes. No vivas en eso. Deja que sea parte de cómo ayudas a los demás. Esto te ayudará a sanar.

A medida que enseñas a otros las lecciones de tu vida, te vuelves a aprender más sobre ti. Así es como puedes salvarte tu mismo y a los demás y servir como recordatorio de que todos estamos juntos en esto. Entonces, ¿qué te detiene?

Pensamientos finales

En cierto modo, con solo SER tú, ya lo estás haciendo bien. Como dice Wayne Dyer, “estás siendo un ser humano, no un ser humano haciendo”.

Solo por haber estado aquí, alguien lo siente. Eso lo tiene alguien. Estás haciendo algún tipo de impacto con tus elecciones, tu carácter.

¿Por qué no concentrar esa energía en una causa que amas, identificar tu vocación, ser altruista o compartir tu historia? Tú puedes hacer la diferencia. El mundo está esperando que brilles. Déjalo ir y vive a través del amor.

Vía | Life Hack

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