Cómo el IMPULSO constante es el mejor amigo de tu negocio

Supongamos que debes impulsar un tren con todas tus fuerzas para que por la inercia tome velocidad. No tienes una locomotora, por lo tanto solo el impulso podrá hacerlo avanzar.

Por fin logras reunir a una serie de personas que te ayudarán a impulsarlo. El camino consta de una una pequeña pendiente, un largo tramo plano y luego una pendiente inclinada que sabes que le daría la velocidad que necesitas a la locomotora.

Empiezas a empujar, junto a las demás personas, y aunque cuesta, el tren comienza a moverse escalando poco a poco la pendiente. Finalmente logra llegar al punto más alto y en el terreno llano es mucho más fácil empujar y ves como va más rápido y todo es más liviano.

El tren toma cierta velocidad, así que las personas dejan de empujar y comienzan a irse uno tras otro, asumiendo que ya el trabajo está hecho. Tú, perplejo empiezas a ver cómo el tren pierde velocidad y comienza a detenerse, sin que el impulso le alcance para llegar hasta la última pendiente.

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Esta pequeña analogía nos ayuda a entender el valor de la constancia y de la perseverancia.

Constantemente esto mismo le sucede a las personas, equipos o compañías que intentan destacar en su trabajo. Aplican cierta fuerza constante al principio, lo que hace que logren metas importantes, pero luego creen que con esas metas iniciales alcanzadas, no requieren de más trabajo y que todo ira bien y que su negocio nunca se detendrá.

Sin embargo, la verdad es que se necesita ser constante. Las cosas que se alcanzan sin un trabajo persistente y permanente generalmente no duran y se desvanecen así como llegan.

Si quieres que tu negocio de mercadeo en red o venta directa genere frutos a largo plazo, aquello que debes tener en tu mente y en tu corazón es que debes aplicar la fuerza necesaria todos los días para que la velocidad de tu negocio se mantenga siempre en aumento.

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Recuerda siempre, que si dejas de empujar, en algún momento se detendrá.

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