La historia del Alpinista es una lección perfectamente aplicable a nuestro modelo de negocio. Así lo explica el mentor y motivador Herminio Nevárez, un líder que ha pasado años explicando a cientos de miles de personas los principios del éxito y la realización. 

Consciente de las limitaciones que muchas personas tienen en sus vidas diarias, Nevárez se ha propuesto servir de guía para todas aquellas personas que se encuentran decididas a romper las barreras que les impiden ser una mejor versión de sí mismos. 

En este sentido, la historia del alpinista es una metáfora del éxito con la que toda persona llena de ambiciones e incapaz de rendirse ante el fracaso podrá sentirse identificada. 

Esta historia, que Nevárez cuenta en su perfil de Instagram (ver publicación incrustada), tiene importantes aplicaciones para todos aquellos emprendedores que se han atrevido a soñar con vencer las adversidades y se han planteado nuevos desafíos en sus luchas cotidianas. 

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Herminio Nevarez (@drherminionevarez)

El viaje del alpinista

¿Cómo afronta el alpinista su viaje? El alpinista que decide conquistar la montaña más alta del mundo (El Everest) visualiza su meta, sueña con ella diariamente y se prepara constantemente para avanzar en la escalada. No cede ante sus sueños y se llena de confianza, reconociendo las virtudes que tiene y todo lo que puede aprender en su camino de preparación. 

En su preparación hace muchas cosas, entrena, cambia su dieta, trabaja en sus propios pensamientos y mejora su condición física. Todo ello constituye, aunque no lo parezca, parte del ascenso de la montaña misma. 

Cuando llega el día de escalar la montaña, el alpinista asciende decidido en medio del frío y la nieve. Por más duro que sea la escalada, se resiste a abandonar y da todo lo que ahí dentro de sí mismo. Sin embargo, llega un momento en el que finalmente se cansa, se siente agotado y sabe que por más que lo intente no puede dar más. Entonces el alpinista desciende de la montaña hasta la base y dedica un momento a la reflexión: “Hoy la montaña me ha derrotado y francamente, por ahora, no puedo ascender más. Pero la montaña no podrá crecer más en el futuro. Aún así, yo sí puedo crecer y en la próxima ocasión conquistaré la cima”. 

Luego de varios meses de arduo entrenamiento, el alpinista vuelve y conquista la cima. El no fue derrotado nunca, simplemente el éxito estaba un poco más lejos de lo que creía. De la misma manera, así puede presentarse el éxito para muchas personas en sus negocios, en sus vidas profesionales e incluso en su vida personal. Las cosas pueden tardar un poco más de lo esperado, pero al final del día la determinación puede vencer a la sabiduría convencional. La pregunta para todos nosotros es la siguiente: ¿Nos dejaremos vencer por la adversidad del momento o continuaremos nuestro camino a la cima con una mentalidad decidida? De la respuesta a esta pregunta depende de si podremos alcanzar el mismo nivel de éxito que tuvo el alpinista en su viaje a la montaña desafiante que quería conquistar.

· · ·