Más de 2,400 personas llegaron a Tulum para vivir CIMA 2026, la Convención Ismerely de Motivación Anual. Durante varios días, dos grandes complejos de la Riviera Maya se convirtieron en punto de encuentro para líderes, embajadores y equipos provenientes de distintos lugares de México. El entorno ayudó a marcar el ritmo: mar Caribe, vegetación, espacios abiertos y una agenda que combinó negocio, bienestar, capacitación, movimiento y reconocimiento. Para muchos, estar ahí representó meses de constancia, cumplimiento de metas y trabajo sostenido para ganar un lugar dentro de una de las experiencias más importantes de la comunidad Ismerely.
CIMA no fue únicamente una convención. Fue una fotografía muy clara del momento que vive la compañía y de la evolución que ha tenido su cultura. Este año, el concepto wellness tuvo un papel central: no solo hablar de bienestar, sino vivirlo. La idea fue sencilla pero poderosa: si el negocio habla de salud, los hábitos también tienen que acompañar ese mensaje. Desde las primeras horas del día, la agenda invitó a moverse, aprender, convivir y regresar a casa con algo más que motivación.

Aprender de quienes ya recorrieron el camino
La parte formativa reunió perfiles muy distintos, pero con algo en común: experiencia real. Oribe Peralta, medallista olímpico y referente del futbol mexicano, habló sobre resultados, constancia y congruencia; recordó que los logros grandes se construyen con disciplina y repetición. Beatriz Boullosa, especialista en nutrición de alto rendimiento, ofreció una cátedra sobre nutrición y sobre cómo el cuerpo es, quizá, una de las inversiones más importantes para cualquier persona que quiera rendir mejor en su negocio y en su vida.
Angie y Lu Rosas pusieron sobre la mesa los miedos que muchas veces frenan el crecimiento y hablaron de la importancia de organizarse dentro de un sistema y una estructura para obtener más y mejores resultados. Finalmente, Coral Mujaes compartió desde su propia historia una conversación sobre empoderamiento, salud y transformación personal, mostrando cómo el trabajo interno también tiene un impacto directo en la manera en que una persona lidera y hace crecer su negocio.
VYBER DAY: movernos también es parte del negocio
La convención de este año estuvo profundamente ligada a una agenda de bienestar. En Ismerely se cree que el producto debe estar acompañado por hábitos y un estilo de vida saludable, y por eso todos los días hubo activaciones deportivas. Una de las más representativas fue la carrera de 3 kilómetros, que reunió a cerca de 1,500 participantes y convirtió el inicio del día en una muestra enorme de energía y comunidad.

El VYBER DAY llevó esa idea a otro nivel. Conejo Yoga abrió espacios de meditación, respiración, yoga y estiramientos para trabajar desde la calma y la conexión. Germán Ruiz «El Azote de Dios«, referente del indoor cycling, puso música, intensidad y diversión en una clase que mezcló rendimiento con energía colectiva. Bettina Guisa combinó Pilates y ejercicios funcionales para trabajar fuerza, control y resistencia. Eduardo Uribe dio una muestra de lo que implica un entrenamiento tipo HYROX, acercando a los asistentes a una disciplina de exigencia y constancia. Y para cerrar con otro tipo de energía, la fundadora de Ismerely, Dra. Elida Mireles, tomó el espacio con una clase de zumba que hizo bailar, reír y recordar que mover el cuerpo también puede ser una celebración.

Más allá de las disciplinas, lo que se vivió durante esos días fue una comunidad participando junta. Personas acostumbradas a entrenar y otras que apenas comenzaban, todas compartiendo el mismo espacio. Ahí estuvo el mensaje: el bienestar no tiene una sola forma, pero sí necesita constancia.

Una empresa que crece sin perder de vista su propósito
CIMA también fue un espacio para hablar de lo que es la compañía y hacia dónde va. La Dra. Elida Mireles, fundadora de Ismerely, compartió una conferencia sobre la importancia de vivir con congruencia el estilo de vida y la misión de la compañía. Ser embajador no solo significa hablar de bienestar, sino representarlo en la manera en que cada embajador cuida su cuerpo, toma sus decisiones y acompaña a otros.

Por su parte, la CEO Elisa Ramírez habló sobre expansión, apertura de nuevos mercados y los próximos retos que enfrenta la comunidad. Su mensaje puso en perspectiva algo que muchas veces solo se entiende cuando se vive: CIMA es una muestra de cómo las cosas sí suceden cuando una visión se trabaja con constancia. Lo que hace algunos años parecía lejano hoy se ve en una comunidad más grande, en nuevos proyectos y en una empresa que sigue creciendo con pasos cada vez más firmes.

Más de 2,400 lugares que en cuatro días de bienestar, liderazgo, movimiento, aprendizaje y reconocimiento. CIMA 2026 no solo celebró lo que Ismerely ha construido; mostró con claridad hacia dónde quiere ir.
Los más de 2,400 asistentes no representaban únicamente una cifra. Cada lugar tenía detrás meses de trabajo, clientes atendidos, equipos desarrollados, metas cumplidas y decisiones de seguir adelante aun cuando no siempre era fácil. Por eso CIMA fue también una forma de reconocer públicamente ese esfuerzo y de recordar que cada crecimiento individual termina sumando al crecimiento de toda la comunidad.
El concepto de esta edición fue Trascender, y quizá después de vivirla resulta más fácil entenderlo. Trascender no es solamente llegar a un rango o cumplir una meta; es construir algo que permanezca, aprender, compartir, inspirar y dejar herramientas para quienes vienen detrás.
Al final, CIMA 2026 dejó fotografías, reconocimientos, aprendizajes y muchas historias. Pero dejó también algo más importante: la certeza de que la comunidad Ismerely ya no solo se explica con números, se puede ver. Se puede sentir. Y frente al Caribe mexicano, más de 2,400 personas demostraron que lo que hoy están construyendo juntos tiene una dimensión cada vez mayor.
Eso fue CIMA 2026: celebrar lo recorrido, vivir el presente y salir preparados para todo lo que sigue.









