Hay historias que no se cuentan por el protagonista, sino por lo que representan. La de Erick Díaz es una de ellas. Antes de los reconocimientos, los escenarios internacionales y los récords de crecimiento, Díaz era camarero. Servía mesas. Y como tantos latinoamericanos que han pasado por ese oficio, conocía de cerca la distancia que separa los sueños grandes de los sueldos pequeños.
Hoy, ese mismo chileno es considerado uno de los principales referentes del network marketing en Chile y en la región, y su nombre comienza a circular en los círculos más exigentes de la industria a nivel mundial.

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El hito más reciente de su carrera tiene una cifra concreta: cien mil dólares. Díaz rompió un récord dentro de inCruises, la compañía de network marketing en la que desarrolla su negocio, un logro que lo catapultó a la conversación internacional y que se sumó a una racha competitiva poco común: clasificó como número uno del mundo en la más reciente competencia de mayor crecimiento de la compañía y obtuvo el primer lugar en la última competencia internacional, celebrada en Tailandia.
A estos resultados se agrega su ingreso al One Million Dollar Hall of Fame, el selecto grupo de networkers que han superado el millón de dólares en comisiones acumuladas, una credencial que en esta industria distingue a los profesionales de carrera de los protagonistas de temporada.
«No se trata de ser el número uno. Se trata de formar a los próximos número uno», dice Díaz cuando se le pregunta por los reconocimientos. Y esa frase, lejos de ser un eslogan, describe con precisión la arquitectura de su negocio.

Porque si los récords personales impresionan, los números de su organización dicen algo más profundo. En los últimos seis meses, el equipo de Díaz ha producido tres nuevos Directores Internacionales, personas que superan en promedio los veinte mil dólares mensuales en ingresos. Y actualmente, seis miembros de su organización ya operan en niveles de seis cifras anuales.
En una industria donde el crecimiento explosivo suele ser sinónimo de fragilidad, la organización de Díaz dentro de inCruises se ha caracterizado por lo contrario: un crecimiento sostenible, construido sobre visión, sistema, identidad y disciplina, las cuatro palabras que él mismo repite como un credo profesional.
«Los verdaderos líderes no compiten por el primer lugar. Construyen el escenario donde otros también pueden llegar», afirma. En su caso, la frase es casi una descripción técnica de su modelo de trabajo: levantar rangos, formar líderes y demostrar que el network marketing profesional puede transformar vidas cuando se ejerce con seriedad.

El siguiente capítulo de esta historia tiene sede europea. Díaz participó como panelista en Dare to Dream Barcelona, uno de los eventos más influyentes de la industria a nivel global, compartiendo cartel con referentes internacionales como Frazer Brookes, una de las voces más respetadas del network marketing contemporáneo.
El dato no es menor: Díaz se convirtió en el primer chileno en participar en un escenario internacional de este nivel dentro de Dare to Dream. Para una industria que durante décadas ha tenido su centro de gravedad en Estados Unidos y Europa, la presencia de un latinoamericano, y específicamente de un chileno, en ese panel es una señal de que el mapa está cambiando.
«Cuando subí a ese escenario, no subí yo. Subió Chile, subió Latinoamérica, subió cada persona que alguna vez soñó que su vida podía ser mejor», asegura Díaz sobre su participación.

El mensaje de fondo que Díaz quiere instalar trasciende su biografía: «Chile tiene un representante mundial en la industria del network marketing». No se trata de ego, insiste, sino de representación, legado e inspiración para una nueva generación de networkers latinoamericanos que necesitan ver que el liderazgo mundial también puede construirse desde el sur del continente.
«Desde Chile también se puede construir liderazgo mundial. Esa es la verdadera noticia», resume.
Y quizás ahí está la clave de esta historia. Los récords se rompen, las competencias se ganan y se pierden, los rankings cambian. Pero lo que Erick Díaz está construyendo, una generación de líderes que ya superan las seis cifras, un país que por primera vez tiene voz en los grandes escenarios de la industria, tiene otra naturaleza.
Porque, como él mismo dice: «el verdadero éxito no es llegar solo. Es formar líderes que también lleguen».
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