La mala suerte no existe. Con esa afirmación arranca Juan Ricardo Roldán su reflexión sobre los hábitos: el dinero que uno gana, la salud de la que disfruta o carece, la calidad de sus relaciones y hasta su nivel intelectual son, según el coach y empresario colombiano, la consecuencia de acciones repetidas en el tiempo, no del reparto del azar. «Tú no tienes mala suerte, solo tienes malos hábitos», resume en su canal. La frase suena dura y esa es exactamente su intención.

Roldán parte de una definición operativa que conviene no saltarse. Un hábito es algo que se hace de forma repetitiva —una acción, un pensamiento o una actitud— hasta que deja de ser consciente y se vuelve automático. Bajo esa vara, madrugar cinco de cada siete días es un hábito; hacerlo de vez en cuando, no. Y el marco incluye lo incómodo: los vicios son hábitos negativos. Acostarse a las tres de la mañana viendo pantallas cinco días a la semana no es un desliz, es una rutina instalada. Lo mismo vale para la mente: la queja permanente y el pesimismo también son hábitos, tan reales como el ejercicio o la buena alimentación.

Ahí está el giro que da fuerza al planteamiento. Al desplazar el pensamiento y la actitud al terreno de los hábitos, Roldán cierra la puerta de salida más usada: la de atribuir a factores externos lo que uno repite a diario. «Al principio el ser humano construye sus hábitos, pero luego los hábitos construyen al ser humano», sostiene. La responsabilidad deja de ser negociable.

El método que propone es simple y por eso resiste. Identificar el área de la vida donde las cosas no funcionan (las finanzas, las relaciones, la salud) y preguntarse qué hábitos se han sostenido en esa área durante años. Si no se sabe qué cambiar, el atajo es un mentor: alguien que ya viva como uno quisiera vivir en esa faceta concreta. Estudiar sus rutinas y copiarlas. La lógica es aritmética: quien piensa, actúa y repite lo mismo que una persona con los resultados que desea, difícilmente termina con resultados distintos.

Roldán pone plazos, y hace bien, porque un método sin horizonte es una ilusión. Habla de seis meses, de uno a tres años. Ese es el tiempo en que un hábito nuevo deja de pesar y se vuelve parte de la personalidad, hasta ejecutarse casi sin pensar. Incluso sus afirmaciones sobre la salud, según las cuales la enfermedad sería en un ochenta por ciento decisión y en un veinte por ciento genética, apuntan a lo mismo: correr el foco desde lo heredado hacia lo que se decide cada día.

El planteamiento tiene un costo que Roldán no esquiva: pone toda la responsabilidad sobre los hombros del individuo. Es exigente, y por eso es creíble. Si la vida es la suma de los hábitos, nadie llega a rescatarla desde afuera. La reconstruye quien decide, un día repetido tras otro, dejar de llamar suerte a lo que en realidad es rutina.


Adaptado del video «Dime tus Hábitos y Leeré tu Futuro: El Sistema Para Crear Una Vida Exitosa» publicado en el canal de Juan Ricardo Roldán en YouTube.

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