La Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucionales las protecciones que impedían al presidente destituir sin causa a los comisionados de la Comisión Federal de Comercio (FTC), según un fallo conocido esta semana. La decisión, dictada en el caso Trump contra Slaughter, entrega a la Casa Blanca el poder de relevar a los cinco comisionados de la agencia en cualquier momento y sin justificación, y reordena el control del organismo que vigila las prácticas comerciales de la venta directa en el país.
Hasta ahora, la Ley de la FTC solo permitía remover a un comisionado por «ineficiencia, incumplimiento del deber o mala conducta en el cargo». La agencia se compone de cinco comisionados con mandatos de siete años, de los cuales no más de tres pueden pertenecer al mismo partido, un diseño pensado para blindar sus decisiones de los cambios de gobierno.
Ese blindaje es el que cae con el fallo. El origen del caso está a comienzos de 2025, cuando el presidente Donald Trump destituyó a los comisionados demócratas Alvaro Bedoya y Rebecca Slaughter, con el argumento de que su permanencia era «incompatible» con las prioridades de la administración. Los tribunales inferiores dieron la razón a los comisionados apoyándose en la redacción vigente de la ley; la Corte Suprema revirtió esa lectura.
La FTC es la principal autoridad federal que supervisa a las empresas de venta directa en Estados Unidos: revisa las declaraciones de ingresos, la publicidad de resultados y la línea que separa un plan legítimo de un esquema piramidal. Que su dirección quede sujeta al criterio del presidente de turno cambia la ecuación con la que las compañías del sector planifican su cumplimiento normativo.
Analistas legales citados por Direct Selling News anticipan que la aplicación de las normas «se moverá con rapidez para alinearse con la administración vigente», lo que introduce incertidumbre para la planificación de largo plazo. El mismo análisis advierte que «la previsibilidad entre un presidente y otro será casi imposible», porque la orientación de la agencia podría oscilar según las prioridades políticas de cada mandato en lugar de mantener una línea estable.
Para las empresas del canal, el efecto práctico es doble. La supervisión podría endurecerse o relajarse en ciclos más cortos, y las decisiones que hoy se toman bajo un criterio podrían revisarse bajo otro pocos años después. El fallo alcanza además a otras agencias tradicionalmente bipartidistas, con lo que el reordenamiento excede a la venta directa y toca al conjunto de la regulación económica estadounidense.
La sentencia no fija nuevas reglas sobre declaraciones de ingresos ni sobre el modelo multinivel. Reordena quién controla la agencia que sí dicta y aplica esas reglas, un cambio de fondo cuyo alcance se medirá en las próximas decisiones de la FTC.
Adaptado del artículo «US Supreme Court Gives President Power to Remove FTC Commissioners without Cause» publicado originalmente en Direct Selling News.
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