La Asociación de Venta Directa del Reino Unido (DSA) relanzó el 3 de octubre su campaña de estándares y pidió a las empresas del sector adoptar sus códigos de conducta, en una situación que su directora general describió como «cada vez más urgente». El detonante es doble: la inteligencia artificial y el crecimiento de las ventas por redes sociales han hecho más fácil que nunca que operadores deshonestos aparenten ser legítimos.
«La IA está creando oportunidades importantes para los negocios legítimos de venta directa al consumidor, pero también hace más fácil que nunca que los actores deshonestos parezcan legítimos», advirtió Susannah Schofield OBE, directora general de la asociación.
La organización ilustró el riesgo con un caso reciente: un consumidor británico invirtió más de 15.000 libras en una oportunidad de venta directa radicada en el extranjero. Para la DSA, episodios así son los que su sistema de estándares busca evitar.
Los códigos de conducta de la asociación regulan prácticas comerciales éticas, marketing transparente, trato justo a los vendedores independientes, protección del cliente y manejo de quejas. La membresía no es automática: exige una auditoría rigurosa y un monitoreo continuo de la empresa que la solicita.
Entre sus miembros figuran marcas conocidas del sector como Avon, Oriflame, Usborne y Neal’s Yard Remedies Organics. La campaña pide a los consumidores y a quienes evalúan sumarse como vendedores que busquen el logo de la DSA antes de comprar o firmar: es la señal visible de que la compañía pasó esa revisión.
La asociación apunta a tres fuerzas que, a la vez, hacen crecer el modelo y abren la puerta a los abusos: la adopción de inteligencia artificial, la expansión del comercio a través de redes sociales y la demanda sostenida de ingresos flexibles. Las tres atraen a vendedores nuevos, y también a quienes se aprovechan de ellos.
El sello existe desde que la DSA puso en marcha la campaña, pero la organización considera que el salto de la inteligencia artificial obliga a reforzar su difusión. Su mensaje a los compradores se reduce a un gesto: verificar el logo antes de entregar dinero.
Adaptado del artículo «UK Direct Selling Association Renews Standards Campaign» publicado originalmente en World of Direct Selling.








