«Si una sola persona es la única razón por la que un proceso funciona, entonces el proceso no funciona». La frase pertenece a Brett Duncan, cofundador y socio director de Strategic Choice Partners, y resume el argumento central de una columna recién publicada en World of Direct Selling sobre uno de los riesgos operativos más subestimados del sector: la dependencia de empleados con conocimiento no documentado, lo que en jerga corporativa se llama tribal knowledge o conocimiento tribal.
Toda compañía de venta directa tiene esas personas. El programador que entiende el algoritmo de compensación. La líder de servicio al cliente que recuerda excepciones históricas. El director de operaciones que detecta problemas antes que el sistema. Su valor es real: navegaron lanzamientos, rediseños de plan, migraciones de plataforma y expansiones de mercado. Conocen el porqué detrás de cada decisión vigente.
El problema, sostiene Duncan, no es esa experiencia. Es la dependencia. Cuando una función crítica depende del individuo y no del sistema documentado, la compañía opera sobre experiencia y no sobre procesos. Y la diferencia salta a la luz en el peor momento: jubilaciones, cambios de proveedor, migraciones de plataforma, sucesiones ejecutivas, adquisiciones, proyectos de tecnología.
La trampa, escribe Duncan, está en que el conocimiento tribal se siente como fortaleza, no como debilidad. La persona resuelve el problema al instante; la situación compleja se navega sin fricción. Nadie ve la dependencia hasta que esa persona se va o se enferma. «Cada proceso no documentado se convierte en deuda organizacional», advierte el consultor.
Los proyectos tecnológicos son el detonante más frecuente. Reemplazar una plataforma, integrar una adquirida, rediseñar el plan de compensación o desplegar herramientas de inteligencia artificial obliga a explicitar cada flujo. Y entonces, cuenta Duncan desde su experiencia consultiva, lo que arranca como proyecto técnico se transforma en un trabajo de arqueología: se descubren workflows sin documentar, excepciones históricas, reglas de negocio heredadas, parches manuales que llevan años en uso, procesos regionales únicos y supuestos asumidos por toda la organización.
No todo el conocimiento tribal merece preservarse, matiza. Parte de esas prácticas son obsoletas, incompletas o parches temporales que se quedaron a vivir. La pregunta de control, escribe Duncan, es si el proceso atiende necesidades actuales o si simplemente sigue ahí porque «así lo hemos hecho siempre».
Para identificar dónde está concentrado el conocimiento crítico, Duncan propone un ejercicio simple para los equipos directivos: «si tres empleados clave se fueran mañana, ¿qué se volvería difícil de operar?». Las respuestas que delatan riesgo son siempre las mismas: «solo una persona sabe realmente eso», «tendríamos que averiguarlo», «está documentado en algún lado», «probablemente tendríamos que llamarla».
Cualquiera de esas frases marca un punto de fallo único. Las organizaciones resilientes, según el consultor, sobreviven a los cambios de personal porque el conocimiento crítico pertenece a la compañía, no a las personas.
Duncan ofrece una hoja de ruta práctica:
1. Identificar los puntos de fallo único. Cada departamento debe mapear qué procesos, reportes y sistemas dependen de un solo empleado.
2. Documentar mientras las personas están. Capturar el conocimiento de los empleados experimentados mientras siguen en la compañía permite preservar contexto y razonamiento, no solo el procedimiento.
3. Hacer dueños a los procesos, no a las personas. Si un proceso es sinónimo de un nombre propio, la documentación y la formación cruzada están subdesarrolladas.
4. Capacitación cruzada como principio operativo. No como redundancia de respaldo, sino como diseño organizacional que crea resiliencia desde el inicio.
5. Usar tecnología para capturar el conocimiento. Bases de conocimiento, sistemas de documentación, buscadores con IA, formaciones grabadas y bibliotecas de procedimientos hacen accesible la experiencia sin sustituir a las personas que la generaron.
El cierre del análisis del consultor es directo: eliminar el conocimiento tribal ni es posible ni deseable. Los líderes experimentados son un activo real; su juicio y su perspectiva histórica no se replican con documentación. Lo que sí se puede hacer es captar y sistematizar ese saber mientras la persona sigue presente para enseñarlo. Esa operación protege a la compañía, reduce el riesgo operativo, acelera la incorporación de nuevos empleados y permite que los líderes futuros construyan sobre lo existente en vez de redescubrirlo.
El criterio, en la frase con la que Duncan cierra: ¿el conocimiento pertenece a la organización, o solo a quienes hoy están en ella?
Adaptado del artículo «The Hidden Cost of Tribal Knowledge in Direct Selling» publicado originalmente en World of Direct Selling.
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