El mercado mexicano de suplementos alimenticios superará los 91.000 millones de pesos en 2028, un 57% más que en 2023, según la Asociación Nacional de la Industria de Suplementos Alimenticios (ANAISA). Con esa cifra, México se consolida como el segundo mercado del sector en América Latina, con una participación regional de entre el 30% y el 36%.
El dato importa para la venta directa porque ese canal, junto con las farmacias, concentra más del 87% de las ventas. Buena parte del crecimiento pasa por compañías de multinivel que venden nutrición a través de redes de distribuidores independientes.
Herbalife es el caso más visible. Jesús Álvarez, director general de Herbalife México, afirmó que el país es «el tercer país en ventas» para una compañía presente en más de 90 mercados. Los ingresos de la firma en México crecieron un 19,5% en el primer semestre de 2026, hasta 315 millones de dólares, por detrás solo de India, con 546 millones, y Estados Unidos, con 507 millones. A nivel global, Herbalife facturó 2.644 millones de dólares en el mismo periodo. Álvarez atribuyó el desempeño local a una base de 100.000 distribuidores independientes y al modelo de Clubes de Nutrición, y describió su estrategia como «una integración muy sólida entre tres pilares: el producto, el modelo de Clubes de Nutrición y la construcción de confianza».
Omnilife también empuja la cifra desde el lado industrial. La multinivel de Guadalajara inauguró en agosto su planta Omnilife Innovation Park en Allen, Texas, con una inversión de 64 millones de dólares. La fábrica arranca con 1,2 millones de unidades y apunta a 5 millones anuales. Su presidente, Amaury Vergara, dijo que el objetivo es abastecer la demanda estadounidense y protegerse ante los aranceles impulsados por el gobierno de Donald Trump.
El freno regulatorio
El informe de ANAISA acompaña la proyección de crecimiento con una advertencia. Coral Moctezuma, gerente general de la asociación, señaló que «existen muchos retos regulatorios por falta de homologación». La disparidad es concreta: lo que en un país se clasifica como suplemento en otro puede ser medicamento, alimento enriquecido o fitofármaco. La Alianza del Pacífico contempla unificar criterios, pero el avance es lento.
A esa dispersión se suma la presión arancelaria de Estados Unidos y la incertidumbre sobre las reglas del T-MEC, que encarecen las importaciones. «De pronto que haya poca claridad en cuanto a las reglas que se van a seguir también está impactando a la industria; por supuesto que sí nos duele», reconoció Moctezuma.
El tamaño del canal explica por qué la regulación pesa tanto. En la venta directa de nutrición participan 1,4 millones de personas en México, la mitad de los 3,3 millones que se dedican a la venta directa en el país. Es la fuerza comercial que sostiene la proyección hacia 2028.
Adaptado del artículo «Suplementos alimenticios en México rebasarán los 91 mil millones de pesos al 2028, pese a regulación» publicado originalmente en El Financiero.








