¿Por qué concentrarse en el DINERO es una decisión EQUIVOCADA?

Mucha gente piensa que el dinero es el origen de todo mal. Pero yo siempre he estado en desacuerdo, y creo que la falta de recursos económicos es la raíz de todas las desgracias. Cuando no tenemos suficientes ingresos para pagar nuestras cuentas, tomamos decisiones por miedo, y esas determinaciones temerosas casi siempre son perjudiciales.

Cuando estamos preocupados por nuestro futuro financiero, se vuelve extenuante.
Irónicamente, las personas que no tienen suficiente capital económico son las que más piensan en la fortuna, no las que sí lo tienen.

El dinero, como muchas cosas, puede llegar a ser agotador. Es fácil olvidar que se trata simplemente de una herramienta, un vehículo para obtener las cosas más importantes de la vida. Los recursos financieros en sí mismos no son lo más importante. Es lo que puedes hacer con ellos.

Esta es la razón por la cual el verdadero adagio es: “El amor al dinero es la raíz de todo mal”. Para ver los tristes efectos de amar demasiado tu capital económico, en lugar de amar lo que puede ayudar a lograr, no busques más que una encuesta reciente de solteros de la generación del milenio por el sitio web Comet, que proporciona información de refinanciación de préstamos estudiantiles a sus lectores.

Cuando se les preguntó si terminarían con una pareja romántica por un aumento salarial, “el 41% de los participantes dijeron que abandonarían a sus compañeros por una promoción que les cambiara la vida. El treinta y dos por ciento dijo que terminaría una relación si eso significaba obtener un aumento sustancial”.

En otros asuntos importantes de la vida, los encuestados dieron estas respuestas:

  • US$ 36,000 para retrasar el involucrarse con alguien
  • US$ 37,000 para terminar una relación
  • US$ 64,000 para retrasar su boda
  • US$ 67,000 para retrasar tener hijos

El valor de un buen socio

Cuando conocí a Kim, estaba completamente en la ruina. En realidad, estaba peor que arruinado. Tenía un millón de dólares en deudas por el fracaso de mi primer negocio. Hasta el día de hoy, haber conocido a Kim cuando estaba en bancarrota fue una de las cosas más afortunadas de mi vida.

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Como no tenía dinero, sabía que ella me amaba por lo que soy, no por lo que pudiera poseer. Se necesita un fuerte vínculo para establecer una relación con alguien con tantas deudas como las mías.

Pero aún más importante, es que Kim se convirtió y es en la actualidad el mejor socio que he tenido, tanto personal como profesionalmente. Juntos trabajamos en la construcción de nuestra riqueza, laboramos largas horas y vertimos nuestra pasión combinada en la construcción de mi Padre Rico. Realmente debo decir que no podría haberlo hecho sin ella, y estoy seguro de que Kim diría lo mismo.

Un trabajo nunca vale la pena

Durante los primeros días de mi relación con Kim, hubo muchas oportunidades. Como graduado de la Merchant Marines Academy, podría haber conseguido fácilmente un trabajo bien pagado en un buque de carga. El dinero que se ganaba por esas labores ciertamente me hubiese cambiado la vida de acuerdo con muchos estándares. O podría haberme convertido en piloto, usando mi experiencia de Vietnam. Si hubiera tomado alguna de esas tareas, probablemente no me habría casado con Kim.

Mi padre pobre realmente me animó a tomar esos trabajos. Mi Padre Rico, sin embargo, me enseñó que no valía la pena cambiar ninguna actividad por las cosas más importantes de la vida: mi familia y mis sueños.

En lugar de tomar la “seguridad” de un trabajo bien remunerado, elegí seguir los consejos de mi Padre Rico e invertir en mi sueño de emprender, y lo hice con Kim a mi lado. De hecho, fue nuestro sueño y lo logramos juntos.

Pensar más allá del sueldo

Tal vez lo más deprimente de la encuesta de Comet es que los jóvenes están dispuestos a renunciar a lo que es más valioso en sus vidas por el dinero que proviene de un trabajo, que es quizás el más frágil de los socios.

Mi padre pobre quería que obtuviera un buen trabajo bien remunerado porque lo veía como la forma más segura de vivir. En realidad, ser un empleado es lo menos seguro que puede haber. ¿Por qué? Porque no tienes dominio. Si tu jefe decide despedirte, no hay nada que puedas hacer al respecto. Si los ejecutivos cometen un gran error y tienen que cortar personal, no tienes trabajo. Si la economía está a la baja, no puedes hacer los cambios necesarios para salvar el negocio o tu cheque de pago. Ser un empleado es estar a merced de fuerzas que escapan a tu control.

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Los mayores logros de mi vida vinieron porque opté por abandonar la dinámica de empleado sin control y, en su lugar, decidí convertirme en el propietario del negocio e inversionista donde tenía todo el dominio. Dejé el cheque y la ilusión de “seguridad”.

Al invertir en activos que fluyen en efectivo, pude saldar mi deuda de millones de dólares, cubrir todos mis gastos con ingresos pasivos y crear el tiempo y la libertad para invertir en las cosas más importantes: mi familia y mis sueños.

Elije qué dinero puedes traer

Mi consejo para los jóvenes que están leyendo esta publicación sería conseguir una mente más abierta y un punto de vista más amplio, y entender qué puede aportar el capital económico en sí. Cualquier determinación financiera que te obligue a renunciar a las cosas más importantes de la vida por el dinero mismo es una decisión equivocada.

Además, reconsidera la forma en que ves el mundo. En lugar de centrarte en la mentalidad de que debes encontrar un trabajo bien remunerado para tener éxito, piensa en cómo puedes optar por salirte del cheque del sueldo y acumular riqueza a través de la inversión y el espíritu empresarial, reclutando a tu pareja como tu mejor socio en el proceso.

Recuerda que, el dinero es simplemente una herramienta. No es lo más importante. Concéntrate en lo que puede aportar el capital financiero, establece tus prioridades y el éxito llegará rápidamente a tu vida.

Vía | Rich Dad

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