El número de jóvenes británicos que ni trabaja ni estudia está en su nivel más alto en doce años, según la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido. Ese dato es el punto de partida de Susannah Schofield, directora general de la Asociación de Venta Directa británica, para defender que el modelo ofrece a esa generación una vía de entrada al emprendimiento cuando las rutas laborales tradicionales se estrechan.
El argumento de Schofield parte de una constatación: la carrera lineal de toda la vida dejó de ser la norma, y los más jóvenes priorizan flexibilidad, autonomía y propósito. Frente a montar un negocio desde cero, la venta directa ofrece producto probado, sistemas ya montados y mentoría, lo que reduce las barreras de entrada y permite ganar confianza comercial sin arriesgar capital ni experiencia previa.
Lo interesante del planteamiento, en boca de Schofield, no es el discurso motivacional sino la lista de competencias concretas que atribuye a la práctica: comunicación con clientes, manejo de dinero, creación de contenido digital, construcción de relaciones, gestión del tiempo, resolución de problemas y tolerancia a la frustración. Son habilidades que, sostiene, siguen siendo útiles en cualquier trayectoria posterior, se quede la persona en el sector o no.
Un modelo que habla el idioma de sus vendedores
Schofield señala una ventaja generacional específica: los vendedores jóvenes se mueven con naturalidad en las plataformas digitales y en la recomendación entre pares, justo el terreno donde hoy se decide buena parte del consumo. Esa afinidad con el comercio social encaja con el comportamiento del comprador actual mejor que muchos formatos comerciales tradicionales.
La directiva no esconde el punto débil del sector: su reputación. Argumenta que la industria debe comunicar mejor su evolución y situarse junto a conceptos ya aceptados, como el trabajo flexible o el emprendimiento digital, si quiere atraer a los más jóvenes. La percepción, admite, sigue siendo una barrera.
Su conclusión define a la venta directa como «una vía de bajo riesgo y bajo costo hacia el emprendimiento», que merece figurar entre las soluciones para preparar a la próxima generación ante un mercado laboral que cambió las reglas. El respaldo de las organizaciones serias del sector —formación, redes de mentoría, estructuras de acompañamiento— es, en su lectura, lo que separa una oportunidad real de una promesa vacía.
Adaptado del artículo «More Than a Side Hustle: Why Direct Selling Can Help Develop the Next Generation of Entrepreneurs» publicado originalmente en World of Direct Selling.








