El error más caro en las redes de mercadeo no se comete contactando mal ni presentando poco. Para Darin Kidd, está antes: es no invertir en uno mismo ni buscar un mentor. «La mejor inversión es la que haces en ti», resume. Suena a frase de taller, pero en su caso tiene siete años de evidencia en contra de quien no lo hizo.

Ese fue el tiempo que Kidd pasó estancado. No sabía prospectar, dar seguimiento, reclutar ni crear duplicación, y tampoco lo veía como un problema que se resolviera estudiando. El agravante fue la compañía que eligió: se rodeó de gente en su misma situación o peor, y ahí se instaló la trampa más cómoda del negocio. «No te funciona a ti, no me funciona a mí, así que no puedo ser yo». La mediocridad compartida se siente como consuelo y opera como ancla.

El giro no fue motivacional, fue económico. Cuando empezó a pagar por coaches, programas, libros y audios, «todo empezó a cambiar». De ahí salieron varios ingresos de siete cifras, más de mil personas reclutadas en forma directa y equipos de cientos de miles en varios países. La frase con la que explica el cambio es la que más incomoda: «No hago lo que quiero, hago lo que soy». Mientras fue alguien sin formación, produjo resultados sin formación.

Lo que Kidd describe no es una virtud de carácter, es una decisión de presupuesto. Comprar formación antes de tener resultados va contra el instinto: se siente como gastar en un negocio que todavía no paga. Pero esperar a «ganar primero para después capacitarse» es el orden que mantiene estancada a la mayoría. El conocimiento es la causa del resultado, no su premio.

Hay un límite que ningún esfuerzo de ventas esquiva: nadie sube a su equipo más alto de lo que él mismo ha subido. Un líder sin formación replica su techo en cada persona que patrocina. Por eso la inversión en uno mismo no es un lujo que se justifica cuando llegan las comisiones; es la condición para que lleguen.


Adaptado del artículo «The Biggest Network Marketing Mistake People Make» publicado originalmente en Darin Kidd.

· · ·