La idea de que el network marketing pertenece a los extrovertidos es tan común como falsa. Quien lo dice es Sandro Cazzato, un networker que se define abiertamente como introvertido y que construyó su carrera en el negocio sin ser la voz más alta de la sala. En un episodio de su serie With Network Marketing To The Moon, desmonta el prejuicio con una tesis clara: la ventaja no la da el volumen, la da conocerse.
Cazzato empieza por corregir las etiquetas. Extrovertido no equivale a fuerte, ni introvertido a inseguro. El extrovertido, dice, recarga energía desde afuera, entra rápido a las conversaciones y crea impulso con facilidad; el introvertido recarga desde adentro, observa, procesa y se mueve con convicción una vez que entendió algo. Cada perfil trae un costo y un activo: el que habla rápido a veces habla antes de pensar y multiplica conversaciones sin profundidad; el que escucha primero conecta mejor uno a uno. «Este negocio no es solo hablar, también es entender a las personas», resume. Y ahí, sostiene, muchos introvertidos parten con ventaja.
El argumento se pone interesante cuando pasa al liderazgo. En un grupo, los extrovertidos ocupan el espacio de forma natural: comentan más, reaccionan más rápido. Los introvertidos pueden desaparecer, no porque no tengan nada que aportar, sino porque siguen observando. «Un líder débil solo escucha las voces más fuertes. Un líder fuerte sabe cómo traer también a los más callados a la conversación», afirma Cazzato. Hacerlo puede ser tan simple como dar el turno a propósito, preguntar directamente o crear una pausa antes de que alguien responda. Porque algunas de las mejores ideas de una sala están dentro de quien no pelea por el micrófono.
Donde Cazzato es más exigente es con la excusa. Reconoce que la personalidad marca el estilo, pero rechaza usarla como condena: «Tu personalidad puede moldear tu estilo, pero no debería limitar tu crecimiento». Él mismo cuenta que entrenó su lado extrovertido cuando el negocio lo pidió —eventos grandes, hablar en público, mostrar el proyecto—, no para volverse falso, sino porque tenía un mensaje que sacar. La resistencia social, insiste, se construye como la física: no cambias tu naturaleza, aumentas tu capacidad.
El veredicto que deja es incómodo para los dos bandos. Al introvertido le quita la coartada de esconderse detrás de su temperamento; al extrovertido le recuerda que la confianza en el trato no basta y que también tiene que aprender a callar y escuchar. La ventaja en este negocio no es de introvertidos ni de extrovertidos. Es de quien conoce su fuerza, la usa con disciplina y sigue lo bastante abierto como para crecer hacia lo que todavía le falta.
Adaptado del video «Introvert or Extrovert…Who Has the Advantage in Network Marketing?» publicado en Sandro Cazzato.









