10 MALOS hábitos que debes ELIMINAR para hacer un CAMBIO en tu vida

Tú eres la suma de tus costumbres. Cuando permites que los malos hábitos tomen el control, éstos impiden dramáticamente tu camino hacia el éxito. El desafío es que los malos hábitos son insidiosos, se van acercando lentamente hasta que ni siquiera te das cuenta del daño que están causando.

“Las cadenas de hábitos son demasiado ligeras para ser sentidas hasta que son muy pesadas para romperse”. –Warren Buffett

Romper los malos hábitos requiere autocontrol, y mucho más. La investigación indica que vale la pena el esfuerzo, ya que esto contiene enormes implicaciones para el éxito.

Los psicólogos de la Universidad de Pensilvania, Angela Duckworth y Martin Seligman, realizaron un estudio en el que midieron las puntuaciones de CI y los niveles de autocontrol de los estudiantes universitarios al ingresar al Alma Mater. Cuatro años después, observaron los promedios de calificaciones de los alumnos (GPA) y encontraron que el autocontrol era dos veces más importante que el coeficiente intelectual para obtener un puntaje alto.

El autocontrol requerido para desarrollar buenos hábitos (y detener los malos) también sirve como base para una ética de trabajo sólida y una alta productividad. El autocontrol es como un músculo: para desarrollarlo necesitas ejercitarlo. Practica flexionar tu músculo de autocontrol rompiendo los siguientes malos hábitos:

1. Usar tu teléfono, tableta o computadora en la cama

Este es uno de los grandes malos hábitos que la mayoría de la gente ni siquiera se da cuenta de que perjudica el sueño y la productividad. La luz azul de longitud de onda corta desempeña un papel importante en tu estado de ánimo, nivel de energía y calidad de sueño. Por la mañana, la claridad del sol contiene altas concentraciones de destello de ésta. Cuando tus ojos están expuestos directamente al fulgor, la luz azul detiene la producción de la hormona melatonina que induce el sueño y te hace sentir más alerta. En la tarde, los rayos del sol pierden su luz azul, lo que permite que tu cuerpo produzca melatonina y comiences a adormecerte. Por la noche, tu cerebro no espera ninguna exposición a la luz azul y es muy sensible a ella.

La mayoría de nuestros dispositivos favoritos de la noche (computadoras portátiles, tabletas y teléfonos móviles) emiten una luz azul de longitud de onda brillante y directa en tu cara. Esta exposición afecta la producción de melatonina e interfiere con tu capacidad para conciliar el sueño, así como con la calidad de tu sueño una vez que te quedas dormido. Como todos hemos experimentado, una mala noche de sueño tiene efectos desastrosos. Lo mejor que puedes hacer es evitar estos dispositivos después de la cena (la televisión está bien para la mayoría de las personas siempre que se encuentren lo suficientemente lejos del televisor).

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2. Impulsivamente navegar por internet

Te toma 15 minutos consecutivos de concentración antes de que puedas participar completamente en una tarea. Una vez que lo haces, caes en un estado eufórico de mayor productividad llamado flujo. La investigación muestra que las personas en un estado de flujo son cinco veces más productivas de lo que serían de otra manera. Cuando haces clic fuera de tu trabajo porque tienes ganas de ver las noticias, Facebook, el puntaje de un deporte o lo que sea, eso te saca del flujo. Esto significa que debes pasar por otros 15 minutos de enfoque continuo para volver a ingresar a este estado. Haz clic dentro y fuera de tu trabajo las suficientes veces, y podrás pasar un día entero sin experimentar flujo.

3. Revisar tu teléfono durante una conversación

Nada apaga a las personas como un mensaje de texto a mitad de una conversación o incluso una mirada rápida a tu teléfono. Cuando te comprometas con una conversación, concentra toda tu energía en la charla. Encontrarás que las conversaciones son más agradables y efectivas cuando te sumerges en ellas.

4. Utilizar notificaciones múltiples

Las notificaciones múltiples son una pesadilla de productividad. Los estudios han demostrado que saltar entre tu teléfono y tu correo electrónico cada vez que llaman a tu atención hace que tu productividad caiga en picado. Recibir notificaciones cada vez que un mensaje cae en tu teléfono o un correo electrónico llega a tu bandeja de entrada puede parecerte productivo, pero no lo es. En lugar de trabajar al capricho de tus notificaciones, agrupa todos tus correos electrónicos y mensajes de texto y revísalos en los horarios designados (por ejemplo, responde a tus correos electrónicos cada hora). Esta es una manera comprobada y productiva de trabajar.

5. Decir “sí” cuando debes responder que “no”

La investigación llevada a cabo en la Universidad de California en San Francisco muestra que mientras más dificultad tengas para decir que no, es más probable que experimentes estrés, agotamiento e incluso depresión, todo lo cual erosiona el autocontrol. Decir que no es un gran desafío de autocontrol para muchas personas. “No” es una palabra poderosa  a la que no debes tener miedo de manejar. Cuando llega el momento de decir no, las personas emocionalmente inteligentes evitan frases como “No creo que pueda” o “No estoy seguro”. Decir que no a un nuevo compromiso respeta tus compromisos existentes y te brinda la oportunidad de cumplirlos con éxito. Solo recuerda que decir que no, es un acto de autocontrol, que aumentará la prevención de los efectos negativos de tener un compromiso excesivo.

6. Pensar en las personas tóxicas

Siempre habrá personas tóxicas que tienen una forma de meterse debajo de nuestra piel y permanecer allí. Cada vez que te encuentras pensando en un compañero de trabajo o en una persona que te hace hervir la sangre, practica estar agradecido por alguien más en tu vida. Hay mucha gente que merece tu atención, y lo último que quieres hacer es pensar en las personas que no importan cuando hay gente que sí lo merece.

7. Hacer múltiples tareas durante las reuniones

Nunca debes prestar nada a la mitad de tu control, especialmente a las reuniones. Si una reunión no merece tu completa atención, entonces no deberías asistir a ella en primer lugar; y si por el contrario, requiere todo tu interés, entonces deberás sacar lo que más puedas de ella. La multitarea durante las reuniones te estresa al generar la impresión de que crees que es más importante que todo los demás.

8. El chisme

Los chismes permiten obtener placer de las desgracias de otras personas. Al principio, puede ser divertido echar un vistazo al paso en falso personal o profesional de la gente, pero con el tiempo te cansas, te hace sentir maltrecho y lastima a otras personas. Hay demasiados aspectos positivos y mucho para aprender de la gente interesante, como para perder el tiempo hablando sobre la desgracia de los demás.

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“Las grandes mentes discuten ideas, las personas promedio tratan sobre eventos y las mentes pequeñas hablan sobre las personas”. –Eleanor Roosevelt

9. Esperar a actuar hasta que sepas que tendrás éxito

La mayoría de los escritores pasan incontables horas haciendo una lluvia de ideas de sus personajes y tramas, e incluso escriben página tras página aunque saben que nunca las incluirán en los libros. Lo hacen porque creen que las ideas necesitan tiempo para desarrollarse. Solemos congelarnos cuando es hora de empezar, porque nuestros proyectos no son perfectos y pensamos que lo que producimos puede no ser bueno. Pero ¿cómo puedes producir algo grande si no comienzas y le das tiempo a tus ideas para que evolucionen? La autora Jodi Picoult resumió la importancia de evitar el perfeccionismo a la perfección: “Puedes editar una página defectuosa, pero no podrás editar una página en blanco”.

10. Compararte con otras personas

Cuando tu sentido de placer y satisfacción se derivan de compararte con los demás, ya no eres el dueño de tu propia felicidad. Cuando te sientas bien por algo que has hecho, no permitas que las opiniones o los logros de nadie te lo quiten. Si bien es imposible desactivar tus reacciones a lo que otros piensan sobre ti, no tienes que compararte con los demás, y siempre podrás tomar las opiniones de las personas que quieran aportar. De esa manera, no importa lo que otras personas estén pensando o haciendo, tu autoestima viene de dentro. Independientemente de lo que la gente piense de ti en cualquier momento en particular, una cosa es cierta: nunca eres tan bueno o tan malo como dicen.

Mientras practicas el autocontrol para romper estos malos hábitos, al mismo tiempo puedes fortalecer tu músculo de autocontrol y abolir las costumbres desagradables que tienen el poder de detener tu carrera.

Vía | Success

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