10 verdades fundamentales que cambiarán tu vida

La vida no se detiene para nadie. Cuando las cosas van bien, aprécialas y disfrútalas, ya que están obligadas a cambiar.

13 de febrero de 2020
Foto: Envato Elements

Es sorprendente lo fácil que es perder de vista las cosas importantes de la vida. Los horarios ocupados y las rutinas regulares tienden a poner el cerebro en modo piloto automático.

Cuando las cosas no van como te gustaría, a menudo es porque has perdido el foco en lo que realmente importa. Pero concentrarte en las verdades fundamentales de la vida puede ser difícil, especialmente cuando te recuerdan que te diriges en la dirección equivocada.

Las mejores cosas de la vida no son fáciles, y no observarte cuidadosamente es un camino seguro hacia la mediocridad. Creo que Sócrates lo dijo mejor:

“No vale la pena vivir la vida no examinada”.

La observación de Sócrates también se aplica a los negocios. Cuando Eric Schmidt era CEO de Google, dijo: “Dirigimos esta empresa con preguntas, no con respuestas”.

La vida y los negocios se basan en preguntas, no en respuestas. Deberías preguntarte regularmente si te diriges en la dirección correcta.

Muchas de las verdades esenciales de la vida requieren ser repetidas. Necesitamos recordatorios que nos ayuden a mantenernos enfocados. Mantén estas verdades a la mano y seguramente te darán un impulso muy necesario.

1. El gran éxito suele ir precedido de un fracaso

Nunca experimentarás el verdadero éxito hasta que aprendas a aceptar el fracaso. Tus errores allanan el camino para que tengas éxito al revelar cuando estás en el camino equivocado.

Los avances más importantes generalmente se producen cuando te sientes más frustrado y atascado. Es esta frustración la que te obliga a pensar de manera diferente, a mirar fuera de la caja y ver la solución que te has estado perdiendo.

El éxito requiere paciencia y la capacidad de mantener una buena actitud incluso mientras sufres por lo que crees.

2. Estar ocupado no equivale a ser productivo

Mira a todos a tu alrededor. Todos parecen estar muy ocupados, corriendo de reunión en reunión y enviando correos electrónicos. Sin embargo, ¿cuántos de ellos están realmente produciendo, teniendo verdaderamente éxito a un alto nivel?

El éxito no viene del movimiento y la actividad. Proviene del enfoque, de garantizar que tu tiempo se utiliza de manera eficiente y productiva.

Obtienes la misma cantidad de horas en el día que todos los demás. Usa las tuyas sabiamente. Después de todo, tú eres el resultado de tu producción, no de tu esfuerzo. Asegúrate de que tus esfuerzos estén dedicados a tareas que obtengan frutos.

3. Eres tan bueno como aquellos con los que te asocias

Debes hacer tu mejor esfuerzo para rodearte de personas que te inspiren, que te hagan querer ser mejor. Y probablemente lo logres. ¿Pero qué hay de la gente que te arrastra hacia abajo? ¿Por qué les permites ser parte de tu vida?

Cualquiera que te haga sentir inútil, ansioso o sin inspiración está desperdiciando tu tiempo y, posiblemente, haciéndote más como ellos. La vida es demasiado corta para asociarte con personas como esta. Cortarlos y déjalos sueltos.

4. Estás viviendo la vida que has creado

No eres víctima de las circunstancias. Nadie puede forzarte a tomar decisiones y acciones que vayan en contra de tus valores y aspiraciones.

Las circunstancias en las que vives hoy son tuyas: las creaste. Del mismo modo, tu futuro depende completamente de ti. Si te sientes atrapado, probablemente sea porque tienes miedo de correr los riesgos necesarios para alcanzar tus metas y vivir tus sueños.

Cuando llegue el momento de actuar, recuerda que siempre es mejor estar en la parte inferior de la escalera que deseas subir, que en la parte superior de la que no querías escalar.

5. El miedo es la principal fuente de arrepentimiento

Cuando todo esté dicho y hecho, lamentarás las posibilidades que no tomaste mucho más de lo que lo harás con tus fracasos. No tengas miedo de correr riesgos.

A menudo escucho a la gente decir: “¿Qué es lo peor que te puede pasar? ¿Te matará?” Sin embargo, la muerte no es lo peor que te puede pasar.

Lo peor que te puede pasar es permitirte morir dentro de ti mientras aún estás vivo.

6. No tienes que esperar una disculpa para perdonar

La vida se vuelve mucho más tranquila una vez que sueltas rencores y perdonas incluso a aquellos que nunca dijeron que lo lamentaban. Los rencores permiten que los eventos negativos de tu pasado arruinen la felicidad de hoy. El odio y la ira son parásitos emocionales que destruyen tu alegría en la vida.

Las emociones negativas que conlleva mantener un rencor crean una respuesta al estrés en tu cuerpo, y mantener ese estrés puede traer consecuencias devastadoras para la salud. Investigadores de la Universidad de Emory han demostrado que retener estrés contribuye a la hipertensión y a las enfermedades cardíacas.

Cuando perdonas a alguien, no apruebas sus acciones; simplemente te liberas de ser su eterna víctima.

7. Vive el momento

No puedes alcanzar tu máximo potencial hasta que aprendas a vivir tu vida en el presente.

Ninguna cantidad de culpa puede cambiar el pasado, y ningún nivel de ansiedad podría variar el futuro. Es imposible ser feliz si estás constantemente en otro lugar, incapaz de aceptar completamente la realidad (buena o mala) de este mismo momento.

Para ayudarte a vivir ese instante, debes hacer dos cosas:

1) Acepta tu pasado. Si no haces las paces con tu pasado, nunca te abandonará pero, al hacerlo, crearás tu futuro.

2) Acepta la incertidumbre del futuro. La preocupación no tiene lugar en el aquí y ahora. Como Mark Twain dijo una vez: “Preocuparte es como pagar una deuda que no debes”.

8. Tu autoestima debe venir de adentro

Cuando tu sensación de placer y satisfacción se deriva de compararte con los demás, ya no eres el dueño de tu propio destino. Cuando te sientas bien con algo que has hecho, no permitas que las opiniones o logros de nadie te lo quiten.

Si bien es imposible apagar tus reacciones a lo que otros piensan de ti, no tienes que compararte con los demás, y siempre puedes tomar las opiniones de las personas con un grano de sal. De esa manera, no importa lo que los demás crean o hagan, tu autoestima viene de adentro. Independientemente de lo que la gente piense de ti en cualquier momento en particular, una cosa es segura: nunca eres tan bueno o malo como dicen.

9. La vida es corta

Ninguno de nosotros tiene garantizado un mañana. Sin embargo, cuando alguien muere inesperadamente, nos lleva a hacer un balance de nuestra propia vida: lo que es realmente importante, cómo pasamos nuestro tiempo y cómo tratamos a otras personas.

La pérdida es un recordatorio crudo y visceral de la fragilidad de la vida. No debería ser así.

Recuerda que cada mañana, cuando te despiertas, cada día es un regalo y seguramente aprovecharás al máximo las bendiciones que te han dado. El momento en que comienzas a actuar como que la vida es una bendición es cuando empiezas a ser como tal.

Después de todo, un gran día inicia con una gran mentalidad.

10. El cambio es inevitable: abrázalo

Solo cuando aceptas el cambio puedes encontrar lo bueno en él. Debes tener una mente abierta y los brazos dispuestos si vas a reconocer y aprovechar las oportunidades que crea el cambio.

Seguro que fracasarás cuando sigas haciendo las mismas cosas que siempre has hecho con la esperanza de que ignorar el cambio hará que desaparezca.

Después de todo, la definición de locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado diferente.

La vida no se detiene para nadie. Cuando las cosas van bien, aprécialas y disfrútalas, ya que están obligadas a cambiar. Si siempre estás buscando algo más, algo mejor, que crees que te hará feliz, nunca estarás lo suficientemente presente como para gozar de los grandes momentos antes de que se vayan.

Vía | Success

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