¿Has visto alguna vez el episodio de Friends en el que Ross compra un sofá nuevo y luego intenta subirlo por la escalera de su apartamento con la ayuda de Chandler y Rachel? Tratar de maniobrar el sofá alrededor de las curvas de las escaleras en un edificio de apartamentos en la ciudad de Nueva York no es una tarea fácil, y Ross termina gritando a sus amigos con creciente intensidad y mucha agitación: “¡PIVOTE! ¡PIVOTE! ¡PIVOTE!»

Esa escena resume bastante bien el año que acabamos de vivir. Después del fuerte impacto inicial que tuvimos a mediados del mes de marzo, hubo una lucha a nivel nacional por pivotar. Las escuelas de un momento a otro se volvieron virtuales. Los presentadores de programas de entrevistas comenzaron a transmitir desde un rincón de sus habitaciones. Para aquellos de nosotros que vivimos en la ciudad de Nueva York, ningún pivote ha sido más inspirador que el de nuestros restaurantes locales.

Haciendo un breve cronograma: el 16 de marzo, todos los restaurantes de la ciudad fueron cerrados por la fuerza. Poco después, y por primera vez en la historia del planeta, se permitió a los establecimientos con licencia para vender licor entregar alimentos y bebidas alcohólicas. Para el verano, se permitió a miles de restaurantes instalar mesas y ofrecer a los huéspedes una experiencia gastronómica al aire libre manteniendo el distanciamiento social. Fue increíble ver lo que hicieron todos estos restaurantes en medio de las difíciles circunstancias, y los que lograron sobrevivir han ofrecido una clase magistral sobre lo que se necesita para poder reinventar.

Estas son solo tres de las muchas lecciones que pude aprender mientras vivía y cenaba en Nueva York durante la pandemia.

Lección No. 1: Sé creativo

Una heladería del Upper East Side era conocida por sus extravagantes sabores (muy deliciosos por demás), su decoración caprichosa y (porque también tenían una licencia de licor), haciendo que las bebidas para los adultos se sintieran más como un postre. Cuando comenzó a entregar sus bebidas en unas copas coleccionables originales (piensa en los cocteles y helados borrachos servidos en una Torre Eiffel de plástico o en un bloque gigante de Lego), ¡los clientes devotos se volvieron locos con esto! En lugar de pasar regularmente solo por un cono, obsesivamente ordenaron la entrega para poder llenar los armarios con los platos únicos.

En los tiempos de transición extrema, es muy tentador ir a lo seguro y, cuando se está bajo tanta presión y con tanto estrés, la creatividad puede ser un gran desafío. Sin embargo, un poco de esa creatividad puede ser de mucha ayuda cuando lo que se busca es sobrevivir y prosperar en un pivote.

Lección No. 2: Preséntate

Una noche a finales del mes de septiembre, mi esposo Michael y yo salimos a una cita. Las calles estaban vivas y el aire de ese instante era cálido en esa forma única que nos trae el otoño y que se siente como un largo abrazo de despedida. Después de todo, ya se acercaba el invierno.

Primero nos detuvimos en nuestro lugar favorito del vecindario, Dieciocho, y saludamos a Sydney, el propietario. Nos hemos hecho amigos de Sydney porque cada vez que lo visitamos, él tiene una nueva historia que contar. Luego caminamos por la cuadra hasta un pequeño lugar italiano que queríamos probar para ver si podíamos tomar una copa de vino y comer un postre. Un hombre nos saludó. “No tengo un lugar para ustedes esta noche… ¡estamos con todo lleno! Vengan mañana a las 6 de la tarde, ¡tendré una mesa lista para ustedes! Michael preguntó: ¿Este es tu lugar? El hombre sonrió detrás de su máscara, sus viejos ojos se arrugaron fuera de la esquina de sus lentes mientras miraba una acera llena de gente disfrutando de su obra maestra. «Sí», dijo. «Esto es mío.»

Todavía con ganas de algo dulce, subimos esa cuadra, una más, y otra, hasta que encontramos un pequeño restaurante mexicano. Fuimos recibidos por el propietario, quien nos indicó sus dos últimos lugares.

Mientras caminábamos a casa esa noche, me maravillé de que en cada lugar al que fuimos, el propietario estuviera allí, no solo en la parte de atrás, sino en el frente, dando la bienvenida a los huéspedes de manera activa. No importa si eres el dueño de un negocio o no, si alguna vez te has preguntado qué hacer en tiempos de incertidumbre, sigue el ejemplo de los dueños de los restaurantes: preséntate al frente todos los días. La gente lo nota. 

Lección No. 3: Sé vulnerable

Nunca olvidaré la primera noche de verano que cenamos en una mesa que no estaba en nuestra cocina. ¡Habían pasado varios meses! Nos sentamos, muy incómodos al principio y, aunque ni siquiera teníamos hambre, pedimos la cena. Tuvimos largas conversaciones con los otros clientes de la calle, y todos estábamos tan emocionados de estar fuera de casa y con otras personas. El servidor nos instó a tomarnos nuestro tiempo.

Y al final de la noche, el dueño salió a agradecernos (lo que no debería sorprenderte ahora). Pero no solo compartió una expresión de gratitud con  nosotros, también compartió su corazón. “Qué maravilloso es prepararte comida y que la comas aquí en mi casa en lugar de llevarla a la tuya. Las calles han estado tan tranquilas. Las únicas personas que veo son los repartidores y los únicos sonidos que escucho son las sirenas. Me he sentido tan solo», dijo.

Cuando atravesamos tiempos difíciles, a menudo nos reservamos la lucha. Sin embargo, abrirte, ser vulnerable y compartir toda la historia crea oportunidades claras de conexión, apoyo, camaradería, y lealtad, todo lo que se necesita para sobrevivir a la reinvención definitiva.

* * *

En septiembre, la ciudad anunció que las comidas al aire libre serían permanentes. Con un invierno frío a la vuelta de la esquina, los dueños de restaurantes enfrentaron otro desafío: otro punto de inflexión.

No los descartaría. Cuando se trata de la reinvención del restaurante, si hay una manera, estos valientes emprendedores la encontrarán y nos enseñarán a todos en el proceso. 

Vía | Success

· · ·