Ryan Rogers entró a Mary Kay en el año 2000 como analista financiero. Veintitrés años después, en 2023, asumió como consejero delegado de la compañía de cosméticos fundada por su abuela. En una entrevista con World of Direct Selling, dentro de su serie «Leadership Unplugged», Rogers repasó ese recorrido y la forma en que hoy lee el negocio.
El camino no fue directo a la cima. Antes de Mary Kay, Rogers trabajó en el grupo de Transaction Services de PricewaterhouseCoopers en Dallas. Ya dentro de la empresa familiar, pasó por varios puestos: gerente de proyectos, director y luego vicepresidente de Iniciativas Estratégicas, y desde 2013 director de inversiones. En paralelo, integró desde 2001 la junta de la Fundación Mary Kay Ash.
Su formación es de perfil financiero. Estudió en la St. Mark’s School of Texas, se graduó summa cum laude en Administración de Empresas con especialidad en Finanzas por la Southern Methodist University y obtuvo la certificación CFA (analista financiero acreditado).
Ese origen marca su forma de dirigir. Rogers sostiene que mirar los datos financieros de una empresa con una vista amplia «cuenta una historia convincente sobre quién es la compañía», más allá de las cifras trimestrales. En la conversación insistió en tres ideas que asocia al liderazgo: escuchar, colaborar y dar poder a los equipos.
El vínculo con la fundadora atraviesa la entrevista. Rogers es nieto de Mary Kay Ash, la vendedora que en 1963 levantó una de las mayores empresas de venta directa de cosméticos del mundo. Recordó un momento de 2001, cuando su abuela vio un video de consultoras de ventas de distintos países y le apretó la mano con fuerza al comprobar que su idea, pensada para dar autonomía económica a las mujeres, ya había cruzado a más de 40 mercados.
Hoy la marca sostiene esa posición. Euromonitor International la nombró marca número uno de venta directa en cuidado de la piel y color por tercer año consecutivo en 2025, y Forbes la ubicó segunda en su lista de mejores empresas de servicio al cliente de 2026. Bajo la gestión de Rogers, la compañía sumó herramientas digitales como un buscador de base de maquillaje con inteligencia artificial y lanzó productos como la línea Clinical Solutions Barrier Restore.
Fuera de la oficina, Rogers es aficionado al golf. Está casado y tiene una hija que juega lacrosse de competición, en un equipo escolar que ganó el campeonato estatal.
Adaptado del artículo «Leadership Unplugged: Ryan Rogers, CEO of Mary Kay» publicado originalmente en World of Direct Selling.








